Este país está lleno de delincuentes que no dejan de sorprender, primero estuvo convulsionado por la llegada devastadora del coronavirus que dejó miles de muertes, especialmente en el puerto principal, este fue un ambiente devastador para los ecuatorianos; pero el momento preciso para los sinvergüenzas que se aprovecharon del dolor, la desesperación y el miedo, para sacar sus tentáculos y comenzar a robar, sin tener el menor respeto ni consideración de la trágica situación que vivía el país.
Es impresionante ver cuántos casos de corrupción siguen apareciendo todos los días sin dar tregua, cada día se conoce de alguien, de alguna autoridad o personaje de la farándula o la politiquería, que aparece involucrada en estos sorprendentes casos de atraco al gobierno en tiempo de emergencia.
Por la gravedad de estos casos en circunstancias extremas, en tiempo de caos, en una crisis humanitaria, y sobre todo, con una economía desplomada, las autoridades deberían analizarlos para sentenciarlos con el máximo rigor de la ley.
Estos sinvergüenzas no tienen perdón de Dios y con ellos tampoco debería tener piedad de la justicia, recordemos que muchos de los involucrados ya han sido conocidos por otros actos de corrupción, por los que pasaron huidos por décadas.
Es increíble y completamente desalentador pensar que este país sigue en la misma situación de hace una década, en la misma situación de robo desmedido, sin importar nada, una costumbre que implantó el correato y al parecer sigue fuertemente enraizada en este gobierno, que supuestamente es el mayor detractor del gobierno anterior.(O)