Con el objetivo de implementar un proceso de formación continua de “educación popular” para las familias usuarias de los servicios que brinda el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES); así como de fortalecer la defensa y promoción de sus derechos, con énfasis en las personas de grupos de atención prioritaria y vulnerable, se realizó el lanzamiento del programa “Aprendiendo en Familia”, iniciativa que busca impactar a 463.183 personas, entre usuarios y equipos técnicos, durante el 2022.

La presentación del programa se efectuó este viernes 4 de marzo, en el auditorio de la Plataforma Social, al sur de Quito, con la participación del ministro de Inclusión Económica y Social, Esteban Bernal, autoridades del MIES y familias usuarias de los servicios que brinda esta cartera de Estado.

En su intervención, el ministro Bernal ratificó el compromiso del MIES como eje articulador de la política social que impulsa el Gobierno del Encuentro y dijo que esta es una forma de demostrar que el bienestar de los sectores más vulnerables es una de las prioridades en el gobierno del presidente Guillermo Lasso.

Asimismo, manifestó que con el programa “Aprendiendo en Familia” se busca promover el derecho a una vida sin violencia, a la autonomía financiera de las mujeres y al buen cuidado de la familia. “Aspiramos llegar a medio millón de ecuatorianos con iniciativas que mejoren su calidad y permitan que nuestros usuarios se empoderen de estas políticas públicas”, señaló.

María Cristina Ocampo, quien habló a nombre de las familias usuarias de los servicios MIES, señaló que con este programa podrá aprender sobre sus derechos y manejar los problemas que enfrenta día a día. “Mi agradecimiento al MIES y al Gobierno Nacional por brindarnos información y las herramientas necesarias para que podamos lograr independencia económica, obtener mejores oportunidades y criar a nuestros hijos en un ambiente libre de violencia”.

Esta iniciativa trabajará con familias y usuarios de los servicios MIES, mediante procesos educomunicacionales permanentes que reconozcan los derechos humanos y una vida libre de violencia. El objetivo principal es transformar patrones socio-culturales y prácticas, que naturalizan cualquier tipo de violencia, esencialmente, contra niñas, niños, adolescentes, mujeres y personas adultas mayores.