Horarios extenuantes cumplen los médicos en el país. Foto referencial/ Archivo internet. 

El médico estudiante de posgrado en Quito, bajo un seudónimo, contó la realidad de su gremio y cómo afecta la falta de transparencia de las autoridades en torno a las cifras de contagios y muertes por Covid -19. 

Un médico de origen latacungueño, al que llamaremos ‘Abel’, decidió hacer una tregua con el silencio para contar la realidad de los trabajadores de la salud; la primordial exigencia a las autoridades es, que transparenten las cifras de contagios y fallecidos, con el único propósito de reducir los pacientes en las casas de salud.

‘Abel’ de 33 años estudia un posgrado en Terapia Intensiva, cada cuatro meses rota en los distintos Hospitales públicos de la capital (Quito); ello le permitió evidenciar el poco nivel de respuesta ante la emergencia sanitaria.

“Pese a que en un principio ya estábamos preparados psicológicamente, la falta de organización de los distintos niveles de salud, nos cogió desprevenidos”, aseguró el Galeno que vive la parte más triste del aislamiento; debió dejar a su hija de 7 años en casa de sus abuelos maternos, mientras él y su esposa que también es médico, cumplen con sus labores en constante riesgo de contagio.

Con el temor que se reproduzca la situación que se vive en el Guayas, donde el Colegio de Médicos de esta provincia, dio a conocer la mañana del miércoles 15 de abril que al menos 700 galenos están contagiados, y contabilizan 50 fallecidos.

De hecho, de los 15 compañeros de posgrado de ‘Abel’, uno ya fue contagiado de Covid-19; y aunque él puede correr la misma suerte, no le queda más que continuar. Actualmente reside por el Centro Histórico y el Hospital en el que presta sus servicios está cerca de Calderón (norte de Quito), no posee vehículo, “cada día debo buscar la forma de llegar”, aseguró, mientras recordó, que en ocasiones son sus colegas los que “le dan una mano” con el transporte.

Durante la travesía a la casa de salud se comparten historias, al igual que ‘Abel’ muchos galenos optaron por abandonar sus hogares para proteger a sus seres queridos; ahora sus compañeros son la soledad, la incertidumbre y la extrema fatiga.

“Ampliaron las guardias de los médicos, son 24 horas de actividad, a veces son 10 pacientes para una sola persona”, lamentó el médico latacungueño, quien contó que la crisis emocional que viven sus colegas profesionales de la salud, los ha llevado incluso al llanto, muchos están al borde de la depresión.

Soportar por 24 horas un extenuante trabajo, portando las medidas de seguridad como el traje, mascarillas, guantes, cascos y demás aumenta su fatiga, incluso el casco utilizado por varias horas les estaría produciendo laceraciones en la cabeza, debido a la presión que ejerce en el cráneo.

La falta de insumos y a veces el miedo, les juega una mala pasada; el juramento hipocrático de proteger la vida, se pierde en la incertidumbre, especialmente de aquellos de edad avanzada, contó ‘Abel’.

Por ello  considera que es necesario, urgente,  que las autoridades transparenten las cifras reales de infectados, muertos y la falta de  insumos en cada casa de salud, “mi familia está en Latacunga, no estoy muy al tanto de cuantos respiradores hay allá, pero es muy probable que no sean suficientes para enfrentar una emergencia, si esta realidad se visibiliza las personas verán el riesgo que corremos, tomarán más en serio el aislamiento y las medidas de bioseguridad”, aseguró el joven profesional de la salud.

Su visión no está lejos de la realidad; en el Hospital General Latacunga, hay únicamente 44 respiradores (fuente Comunicación Social del HGL), por medio de una llamada telefónica a Gering Orellana, director provincial del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), se intentó conocer cuántos respiradores existe en esa casa de salud, pero sus ocupaciones no le permitieron atender la pregunta; extraoficialmente, según los pacientes, hay menos de 10 respiradores.

Es decir, que Latacunga no está en la capacidad de atender a más de 50 pacientes infectados en situación crítica.(I)