Este mes recordamos a todos los seres queridos que se nos han adelantado, y ahora en este momento que vive el mundo se agudiza la nostalgia en especial a las personas que durante la pandemia perdieron sus familiares o amigos y nunca supieron más de ellos.

Es un momento doloroso para las familias, no poder enterrar como es debido a quienes dieron mucho en vida, y con toda la historia que cada hogar tiene.

El mundo vive un caos terrible con la pandemia, con cantidad de desastres naturales, con problemas económicos en fin un sin número de factores.  No por esto debemos agudizar la catástrofe mundial sin ser cuidadosos al máximo de este virus que vino al mundo de una forma tan inesperada, sin ser la mano caritativa con el que más lo necesita, sin poner orden en las ciudades para que la delincuencia que es el pan de cada día nos termine de agobiar.

En esta fecha que honramos a nuestros seres queridos que gozan de la gloria de Dios, pidámosles la sabiduría para poder tratar a nuestro prójimo con amabilidad, para dar una palabra de aliento a quien lo necesita, el consuelo y el amor necesario.

En cada hogar que se levante un pequeño altar a los caídos de este año que han sido los héroes médicos, enfermeras, policías, personal de limpieza, encargados de entregar comida y servicios varios. Que en cada hogar se levante la memoria a todos los fallecidos que a pesar de haber sido víctimas de ésta barbarie, a la final están gozando de la gloria eterna.

Unámonos en familia, levantemos la mirada al cielo, y preguntemos a Dios: Qué puedo hacer desde mi hogar para el bien del prójimo, ya ésta fecha nos debe llevar a una gran reflexión.(O)