Tras sufrir una descompensación en su salud fue ingresado al Hospital del IESS-Latacunga, lamentablemente falleció. Este querido y respetado ciudadano latacungueño, don Fausto Germánico Hervas Carrillo, abandonó su ciclo terrenal hace justamente un año.
Creo que no hay ser humano que haya cumplido tantas actividades productivas como él lo hizo en vida. Don Fausto o el señor ‘Chiche’, como lo trataban en esta nuestra tierra, nació en Latacunga, en el hogar formado por el teniente Alberto Hervas Enríquez, un chulla quiteño que se radicó en Latacunga y por la dama latacungueña Virginia Carrillo, formó parte de una numerosa familia.
Casado con doña Celeste Tovar Andino, distinguida educadora que culminó su carrera docente como directora de la Escuela Elvira Ortega, su compañera de siempre, procrearon tres hijos: Virginia, Iván y Geovanny, junto a ella dedicó toda su vida a servir a su Latacunga querida, -desde la iniciativa privada-, durante casi 40 años representó a la Empresa de Helados Pingüino en Cotopaxi, en lo público con militancia y seriedad, desempeñó las funciones de vocal de la Federación Deportiva de Cotopaxi, presidió las delegaciones de ciclismo en varias vueltas ciclísticas a la República, colaboró al desarrollo de la fiesta novembrina de la Mama Negra, enseñó y formó a muchos profesionales en las ramas artesanales de su conocimiento, siempre comprometido con las actividades sociales y humanas, fue parte del Club de Leones. Una vida ejemplar en lo privado y en lo público, nada ni nadie podrá opacar este ejemplar paso terrenal.
Mi querido amigo ‘Chiche’ Hervas acudió al llamado de Dios; finalizó su vida terrena, pero para sus amigos, todos aquellos que lo conocimos queda profundamente marcada en el recuerdo cuanto significó su presencia, todos quienes asistíamos a su cafetería-heladería ‘Pingüino’, ubicada en la calle Quito y Guayaquil, nos quedamos sin sitio de reunión, pero esencialmente sin su querida y siempre respetada presencia.
En verdad, siempre me consideré amigo de Fausto Germánico Hervas Carrillo, -pero créanme- que es justamente esa amistad, la que me ha dado fuerzas para al cumplirse un año de su lamentable partida, poder decir algunas de las consideraciones que abonaron esta genuina amistad.
‘Chiche’ Hervas fue un gran luchador en su vida, desempeñó actividades productivas inimaginables, un verdadero luchador, vivió guerreando, nunca agonizó, vivió siempre batallando contra la vida misma y obviamente contra la muerte. La vida fue para él siempre una lucha y la compartió con solidaridad, nunca su espíritu decayó y por más oscura que sea la noche, siempre en su corazón existió una aurora de sol generada por sus convicciones.
Querido amigo, más temprano que tarde, todos tus seres queridos y amigos nos uniremos contigo en el reencuentro final. Hasta entonces siga contándonos como sus amigos que le recordamos siempre y que en muchas de nuestras actividades diarias nos inspiramos en su militancia de fe y de trabajo con la que animó su fructífera existencia.(O)