Iniciaré este análisis tomando una definición sobre política de la Real Academia de la Lengua, la cual dice textualmente: es el proceso de tomar decisiones que se aplican a todos los miembros de un grupo. También es el arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los estados, en busca del bien común.
Que debería entonces ser una actividad política sino perfecta, por lo menos adecuada; y aquí viene a mi recuerdo algo que sucedió en estas semanas, el desatinado comentario, por decirlo de manera técnica, de un concejal del distrito metropolitano de Quito, al referirse que su sueldo de 2800 dólares tenía que ver como lo iba a estirar para tratar de alcanzar a sobrevivir, estas últimas palabras son mi interpretación.
Creo que como todos los ecuatorianos me causó indignación, enojo, desprecio, rabia hacia el tipo de personas que se encargan de legislar las actividades de una ciudad. Nuestros padres, abuelos nos inculcaron que el dinero es muy delicado manejar, mucho más sino nos pertenece.
Por tanto, si queremos servir a nuestra ciudad, provincia o país nuestras autoridades deberían hacerlo como un acto cívico, sin cobrar sueldo. Existirá mucha gente que dirá, pero como no es posible ellos también tienen sus necesidades, si busco el bien común el desempeñar un cargo de elección popular debe ser considerado como un acto cívico, en el cual una forma de demostrar el sacrificio es precisamente eso.
De esta manera se eliminará una cantidad de personas que ven en la política una forma de negocio, y de mejorar sus finanzas personales, el otro ángulo de visión será entonces quienes pueden ser autoridades solo quienes tienen sus propios ingresos y no requieren de un sueldo para sobrevivir, no necesariamente pues si decido colaborar con mi país, debo prepararme tiempo antes, creando un fondo económico para poder sobrevivir durante esos cuatro años que dedico al servicio público, como cuando decidimos prepararnos.
Sumado a este sueño de país perfecto, si yo miro como ciudadano, empleado público o contribuyente este acto de real compromiso con la patria, tendré un ejemplo a seguir y desaparecerá de mi mente cualquier acto de corrupción planificado o en proceso de ejecución. Pero si tengo por el contrario como referente autoridades encarceladas, robo de dinero, victimización, mal utilización de fondos públicos cual creen que será el resultado, exacto lo pensaron lo que hoy vivimos.
No a la reelección, ni por una ocasión, hablamos del trabajo en equipo, y me pregunto es trabajar en equipo tener al mismo grupo de personas frente a una institución, sin formar nuevos relevos generacionales; claro que no y mil veces no. Es trabajar en equipo pensar que somos los únicos predestinados a ocupar funciones públicas y reciclamos políticos que igual sirven como asambleístas, prefectos, alcaldes, asesores; cuando sus perfiles de función son totalmente distintos; un alcalde y prefecto deben ser administradores por excelencia y un asambleísta al igual que un concejal una persona con amplios conocimientos sobre leyes y su ejecución.
Pero que pasó, tuvimos un presidente que no administraba ni su casa y que más bien actuó como un joven hijo de padres ricos que le entregaron su fortuna y sin ninguna preparación la despilfarró, hipotecó la casa, vendió las propiedades para tartar de aparentar que todavía está bien, persiguiendo un sueño de mundo perfecto, con dinero que no lo trabajó. Y lo peor de todo es que yo también creí en sus supuestas buenas intenciones.
Para finalizar, pienso que, si existen seres humanos que desean cambiar desde la política el mundo, el país, la ciudad, la parroquia; pero justamente esa es la eterna lucha entre los preparados para el puesto y quienes ocupan ese lugar, no necesariamente son los mismos.(O)