Vuelven a mi mente imágenes de mi adolescencia cuando iniciaba mis estudios secundarios, en el inmortal Colegio Vicente León, recuerdos imborrables de ilustres maestros y de entrañables, respetados e ilustrados amigos, hoy quiero recordar junto a ustedes la presencia de un hombre que represento a la ciudad y a la provincia con dignidad, capacidad y probidad. Me refiero a Don Miguel Gustavo Iturralde Parreño, ciudadano latacungueño  de carácter templado, objetivo, franco y leal, de principios sólidos, ilustrado, de nobleza inconmensurable y honradez acrisolada.

En mi niñez lo conocí por referencias de mi padre Pedro Rafael y las que nos comentaba el hermano mayor de la familia –Absalón- muy amigo de los hijos de Don Gustavo,- Miguel, Pepe y Martita Iturralde Jaramillo-. En mis inicios de estudios secundarios lo conocí y trate personalmente, me brindo su amistad desde el primer momento que lo visite en su hermoso domicilio de la Quinta La Alsacia, para solicitarle asesoría en algún trabajo de investigación académica y dado su conocimiento e ilustración solventada por una biblioteca dotada de textos de todas las especialidades.

Miguel Gustavo Iturralde Parreño, nace  en la ciudad de San Vicente Mártir de Latacunga, Provincia de Cotopaxi, el 14 de diciembre  de 1894, casado con Doña Blanca Jaramillo Houget, ejemplar matrimonio que radicado en esta tierra latacungueña, se convirtió en paradigma de comprensión, respeto y  armonía, -formaban una pareja verdaderamente ejemplar-.

Ciudadano íntegro, respetado y considerado en todos los círculos sociales, ejerció la actividad y militancia política en su estricta  concepción, esto es, como la mejor fórmula de servicio a la colectividad. En la función pública ocupo  muchos cargos de relevancia, excelencia e importancia, la provincia de Cotopaxi fue  representada varias veces por Don Gustavo Iturralde Parreño como Gobernador, en diferentes gobiernos y circunstancias, lo hizo con personalidad, capacidad, ecuanimidad y patriotismo. En una sociedad permanentemente amenazada por corruptos y corruptores en lo público y privado, destacar los valores humanos de Don Gustavo Iturralde Parreño, hombre honesto y sin tacha es muy saludable para los actuales momentos que vive la patria.

Acordarse de este ilustre latacungueño es permitir a los cotopaxenses y ecuatorianos  recrear su memoria recordando su gran amor por esta tierra latacungueña y cotopaxense a la cual amo insobornablemente, es no permitir que los valores humanos de ciudadanos de esta categoría se diluyan en el tiempo, es mantener latente en la memoria de los ciudadanos de esta tierra la figura de quienes merecen ser recordados. Los caballeros como Miguel Gustavo Iturralde Parreño, jamás pueden eclipsarse –ni siquiera con la muerte y desaparición  física- , simplemente, siguen presentes como claro ejemplo de vida para las generaciones que siguen, a quienes les corresponde asimilar el ejemplo de solidaridad y servicio y el modelo vigoroso de lealtad a sus principios, trabajo honesto y desinteresado tan venidos a menos en los momento actuales.

No existe la menor duda, que su paso terrenal es un ejemplo a seguir, una vida digna de comentarse por la intensidad de solidaridad y de servicio a la comunidad, de respeto a los demás, de servicio público con devoción cívica, sin ningún otro objetivo que servir, haciendo una vida terrenal con pasaporte a la historia. Ilumino con luz propia,  su gran personalidad y conocimiento basto e ilustración, que se traducen en infinidad de documentos de su producción, entre los cuales consta  “Alfaro y su vida” que resalta  su ideario,  que exalta el concepto de libertad individual y colectiva, basado en la vigencia de un orden armónico  en libertad, esa autonomía concebida como la facultad natural que tiene todo ser humano como responsable de sus actos. Miguel Gustavo Iturralde Parreño fue indudablemente un liberal de militancia y acción.    

Fallece el 25 de  agosto de 1977 a los 83 años de edad, con la convicción del deber cumplido ante su familia y la patria. Que esta noble existencia terrenal de un gran ser humano, ilustre ciudadano, ejemplo de servicio, honestidad y patriotismo sean la buena semilla que anime a los latacungueños, cotopaxenses y ecuatorianos a la práctica de grandes virtudes cívicas  que la patria requiere en estos difíciles momentos. Hasta más luego Don Gustavo.