Ha iniciado el año electoral para renovar los Gobiernos seccionales, fruto del cálculo político de quienes deciden sobre nuestro destino desde los reducidos espacios de sus movimientos y partidos, para “cooptar” los espacios de poder y realizar su “proyecto político” que casi siempre se reduce a ambiciones personales. Penosamente, tendremos que escoger del limitado menú de opciones que nos pongan delante el día de elecciones. Esto nos lleva a motivar a los ciudadanos para que despertemos y hagamos un ejercicio de responsabilidad ciudadana para elegir con criterio, pensando en el futuro de nuestra Patria chica, cantonal y provincial.
Los Municipios, según el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización COOTAD, se limitan a cumplir las competencias exclusivas, como dotación de agua potable, gestión de desechos sólidos, saneamiento ambiental, alcantarillado, entre otras; así como varias competencias compartidas con otros niveles de gobierno, como seguridad, turismo, atención a grupos vulnerables. En conclusión, el gobierno central reservó para si los campos de acción menos conflictivos y más estratégicos para sus fines políticos como la salud, educación, seguridad. Las competencias entregadas a los Municipios requieren de ingentes cantidades de recursos económicos para ejecutarse, lo cual no ha ocurrido, dejando un gran vacío que será causa permanente de inconformidad entre la ciudadanía y sus autoridades. Si a eso se suma la mala planificación y pobre ejecución de las pocas obras factibles, los resultados no pueden ser sino mediocres.
Sin dejar de lado estas objetivas reflexiones, nos queda la posibilidad de hacer el mejor uso de lo que tenemos al alcance. Debemos empezar por reflexionar sobre “la ciudad que queremos” con miras a los próximos 25 años en adelante. Los cambios de fondo no se logran de la noche a la mañana, pero no hay camino más largo que el que no se empieza a recorrer. Les invito a soñar y borronear nuestro futuro en esta hermosa ciudad de Latacunga. La Constitución, la Ley de Participación Ciudadana y el COOTAD, garantizan la participación ciudadana para intervenir de manera “protagónica” en la toma de decisiones de aquellos organismos.
La calidad de vida de los habitantes de una ciudad es el resultado de todos los elementos que le rodean en su diaria convivencia, empezando por la calidad del aire, del agua, del entorno que va desde su acera, incluyendo calzadas, parques, plazas, zaguanes, estructuras públicas y privadas, transporte, movilidad, seguridad, iluminación, espacios para recreación y deporte, áreas verdes, aves y otras especies animales, arte expresado en murales, esculturas, cuadros, música, danza, gastronomía, y el trato entre conciudadanos. ¿Qué nos falta en Latacunga? Parece que la lista es larga.
Partamos del elemento humano que tenemos. No cabe duda que una característica que tiene el latacungueño es ser amable con propios y extraños. Antiguamente esa amabilidad se expresaba hacia sus vecinos, logrando una vivencia comunitaria que enriquecía la vida de todos. Podemos entonces, aspirar a recuperar esa calidez, reconstruyendo el entorno para lograr una mejor calidad de vida. Ese esfuerzo debe ser público – privado, partiendo de la decisión de los mandantes. El Municipio debe planificar en esa dirección y ejecutar con la prioridad señalada por ellos, dejando atrás los interese por obritas clientelares que le prometen votos.
Este año electoral puede ser el inicio del cambio para elevar, de una vez por todas, la calidad de vida de los latacungueños. Debemos declarar una MINGA permanente hasta lograr el objetivo. Cada ciudadano puede aportar a su medida para lograr el cambio. Nadie debe quedarse atrás. Mientras escogemos el Alcalde que se sintonice con estos anhelos, actuemos desde nuestro balcón con fe y esperanza.
¡ARREMANGARSE LAS MANGAS! (O)