Obispo bendice los aceites y también renovó las promesas sacerdotales de los miembros de la diócesis. FOTO M.S. LA GACETA

Es celebrada una sola vez al año, se bendice el Crisma para el bautismo, confirmación y ordenación sacerdotal. A esta eucaristía se une la renovación de las promesas sacerdotales.  

El jueves santo, a las 10:00, se desarrolló la misa en La Catedral la dirigió el Obispo y fue concelebrada con los sacerdotes de la Diócesis, con cantos y rezos de los feligreses se inició el acto litúrgico.

En la homilía Mons. Giovanni Paz, pidió orar para que en los hogares crezca la santidad en la vivencia del amor, el respeto, el perdón y la fidelidad. Además, solicitó no ser indiferentes ante los pobres que hoy son los migrantes, los presos, los drogadictos y las personas con discapacidad.

“Sigamos haciendo caminos de fe, unidad y fraternidad”. Añadió que en esta Semana Santa se viva santamente “sigamos viviendo los sagrados misterios que hoy los sentimos y los vivimos y que hay que hacerlos realidad en la vida diaria”.  

Los presbíteros en círculo hicieron la renovación de las promesas sacerdotales como cuando se ordenaron y prometieron castidad y obediencia. Juntos ofrecieron solemnemente unirse más de cerca a Dios, reafirmaron sus compromisos sagrados para el servicio de su iglesia, ser fieles ministros y cumplir la enseñanza a su pueblo.

La Diócesis tiene cerca de 48 padres algunos de ellos no pudieron asistir por enfermedad como César Valarezo, Antonio Vaca y Juanito Saguistevelza. El martes de esta Semana Mayor la misma eucaristía se desarrolló en La Maná.

Posteriormente los ministros designados ingresaron con las ánforas que contenía el óleo (aceite) de los enfermos, catecúmenos y para el Santo Crisma acompañados del pan, el vino y el agua.

El Obispo bendijo los aceites que serán utilizados a lo largo del año para bautismos, unciones de enfermos y confirmaciones.

El aceite que tiene un tratamiento especial guarda un aroma único con esencias como olivo, bálsamos y perfumes.  Permite a la máxima autoridad de la iglesia presentarse a través del Crisma en cada una de las parroquias. Seguidamente en la iglesia se hizo la entrega de los óleos a cada uno de los sacerdotes que iban acompañados con sus feligreses. De esta manera se dio por concluida la eucaristía en el Jueves Santo. (I)