Hemos sido testigos en esta semana, que dentro de la ciudad se han demarcado zonas por donde circularían las bicicletas de manera exclusiva, situación novedosa para nuestro medio, aunque en otras localidades lo han incentivado algunos años atrás.

Precisamente en este aislamiento forzoso, y por cuanto la restricción en el uso de vehículos es permanente, se advirtió que deben existir otras alternativas de movilidad, que además de generar beneficios para la salud, también evitan contaminación ambiental.

Por lo tanto, la iniciativa del Gobierno Autónomo Descentralizado del cantón Latacunga, se enmarca dentro de las competencias que constan en el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización, Ley Orgánica de Tránsito y Transporte Terrestre, así como su Reglamento, donde existen disposiciones pertinentes para viabilizar este tipo de transporte y la preferencia a favor del ciclista.

En todo caso, existen las facultades constantes en las disposiciones de los cuerpos jurídicos detallados, e inclusive la propia Constitución de la República del Ecuador, establece una consideración especial para ciclovías en virtud del uso de suelo, que les corresponde a estos organismos seccionales.

Pero obviamente, si bien tenemos el marco adecuado para la realización de estas alternativas de movilidad, no menos cierto es que se exige que previo a incorporar a estas posibilidades se determine un estudio técnico de factibilidad, ya que debe considerarse el impacto, la afectación y la preferencia de la vía pública, que debería estar a cargo de la Unidad de Movilidad, con el objeto de que pueda desenvolverse de manera efectiva y óptima.

Con los estudios pertinentes, debe elaborarse un proyecto de ordenanza que debería ser discutido y aprobado por el Concejo de esta ciudad de Latacunga, quienes deberán deliberar sobre este tipo de movilidad y una vez que se haya aprobado y sancionado, poner en ejecución dicho mecanismo alternativo.

No solo debe ser una necesidad circunstancial o de carácter contingente, sino que debe ser una política pública descentralizante, ya que los diseños y exigencias de infraestructura urbanística deben contener espacios, estacionamientos y la opción vial preferente para el uso de bicicletas, así como el cuidado de los ciclistas y hasta condiciones favorables para ejercitar con este tipo de vehículos.

Igualmente, las Unidades de Movilidad pueden obtener ingresos por este tipo de servicios, en cuanto al alquiler de las bicicletas, porque su uso es preferente y permite circular de manera rápida.

La señalética es muy importante definirla y circunscribirla dentro de las respectivas coordenadas, así como de los sectores donde se definirán los espacios de uso, ya que inclusive deben añadirse consideraciones adicionales a las habituales, en virtud de la fase de distanciamiento social que la crisis sanitaria obligaría a los peatones y transeúntes.

El uso preferente no solo debería estar contemplado en el sector urbano sin también rural, ya que las competencias se extienden a las parroquias de cada cantón, por lo que se haría indispensable crear una ecorruta, lo que permitiría generar y potencializar el turismo que tan venido a menos se encuentra.

Al igual que en los vehículos motorizados se exige control de calidad y continuas revisiones, las bicicletas deben también tener determinados condicionamientos técnicos, que son exigencias mínimas para que puedan transitar tanto en el sector urbano como rural, para lo cual podrían exigirse revisiones periódicas y hasta determinadas identificaciones que permitan su respectivo registro.

Los derechos de los ciclistas también deben estar consagrados en esta Ordenanza, ya que dentro de la movilidad tienen un carácter de circulación prioritaria, y así evitar accidentes lamentables que en muchas ocasiones concluyen con desenlaces fatales, independientemente de la edad de estas personas.

Por este motivo el nivel de exigibilidad hasta en la vestimenta adecuada es de una importancia notable, así como el respeto a las señales de tránsito y la correlación entre motorizados, peatones, estacionamientos y demás.

Por estos motivos deben delinearse no solo las infracciones que encuadran en las contravenciones o delitos de tránsito, sino que el incumplimiento de las disposiciones de esta Ordenanza conlleva la aplicación de un procedimiento sancionador que debe tener reglas claras, así como el debido proceso y la aplicación de las penas a aplicarse.

La difusión y educación de la ciclovía debe tener un alcance óptimo, ya que este tipo de alternativas deben ser propuestas e incentivadas desde los niños, para que tengamos mejor cultura y una alternativa de crecimiento saludable.

Sería muy importante que el GAD Municipal del cantón Latacunga y/o la Unidad de Movilidad, sociabilice la ordenanza que se encuentra regulando este tipo de ejecutorias, para que así podamos utilizar este tipo de transporte, por cuanto fue una grata sorpresa encontrarse con el trazado y señalética, así como la ruta elegida, pero que hasta el momento y en la actualidad no se ha podido cumplir, por cuanto estas zonas delimitadas no se las respeta en los horarios que no hay restricción vehicular; como así se lo pudo evidenciar en una cobertura que fue compartida en redes sociales.

En estos días busqué la ordenanza en la web institucional del GAD de Latacunga y no la encontré; espero que no haya sido una iniciativa oficiosa y antitécnica, ni planificada, peor regulada.(O)