Mientras todas las miradas apuntan únicamente al representante del gobierno en el tema delincuencial, asuntos pendientes como el del comercio informal siguen en imparable crecimiento, nos hemos cansado de decir en este medio que este fenómeno se ha convertido en el caldo de cultivo de la delincuencia; sin embargo, nadie ha tomado en serio este asunto y el tema está casi fuera de control.
Se ha dicho que en la actualidad esta ciudad es muy propensa a la delincuencia, por la influencia que existe de la cárcel, la que se quiera o no tiene mucho peso en este asunto; pero a pesar de estos antecedentes las autoridades han tomado este tema muy a la ligera. Parte del imparable crecimiento de la informalidad se debe también al mal concebido centro comercial de El Salto, un lugar que se está quedando sin vendedores por la cantidad de problemas que tiene, es por eso que más bien los comerciantes han preferido las calles, donde tienen más ventas y no se comen la camisa, porque los clientes no van a comprarles como sucede con el nuevo mercado.
Al salir toda esta gente prácticamente a mendigar en las calles, se topan con infinidad de ventas más, que sin duda son producto de la marcada crisis económica, una crisis que además se cruza con una migración que a cualquier precio quiere tener un bocado para meterse y que además viene de un país paternalista que les daba gratuitamente varios productos y lo que no les alcanzaba lo completaban con el robo y la delincuencia, convirtiéndoles de esta manera en uno de los países más peligrosos del mundo.
Ante esta serie de factores que se mezclan para hacer una bomba, cómo se puede seguir impávidos permitiendo que se desarrolle de manera libre el comercio informal en la ciudad, esto es simplemente inaudito y gran parte de esto, si no es la mayor tajada en el problema, la tiene la Municipalidad, que como se ha visto, ha sido incapaz de manejar este problema.(O)

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