Almacenes de ropa indígena. FOTO J.P. LA GACETA

Mujeres del sector rural que habitan en Latacunga, tienen varias opciones comerciales al momento de elegir sus atuendos.

A Mariana Ushco de niña no le gustaba vestir anacos, blusas, sombreros ni wascas (manillas), pero debía hacerlo pues es nativa de la parroquia Zumbahua en Pujilí – Cotopaxi, y esa es la vestimenta femenina.

Cuando mariana tenía 12 años, sus padres y hermanos migraron a Latacunga en busca de mejores oportunidades de vida, en la ciudad ni la joven ni su familia se desprendieron de sus atuendos. Pese a que en la población aún existe un injustificado racismo.

Actualmente Mariana tiene 25 años y trabaja en una cooperativa de ahorro y crédito, mantiene su vestimenta indígena, pero a diferencia de cuando era niña ahora lo hace por decisión propia y no por imposición,  “me gusta estar al último grito de la moda, así como las mestizas tienen tendencias, nosotras también”, aseguró.

Para ello existen en la ciudad almacenes que ofertan vestimenta para la mujer indígena, en el barrio La Estación ubicado al occidente de la urbe latacungueña existen siete locales de este tipo de prendas. Y otros cinco en el barrio San Felipe. Todos con buena demanda.

Norma Ante es propietaria de uno de estos almacenes, allí oferta: chales, anacos, blusas, sacos, bufandas. Estos son traídos de EE.UU, Bolivia, Uruguay Perú y Otavalo (Imbabura).

Ante manifestó que las prendas que llegan desde Bolivia son las más apetecidas por la calidad de su tela y la variedad de sus diseños, pero su valor es elevado, pues una chalina de alpaca cuesta entre 70 y 90 dólares.

Esto no sucede con la ropa peruana y uruguaya cuya calidad no es la misma, por ello sus costos son menores.

Las faldas llegan de Estados Unidos, son de colores sobrios de formas plisadas y son utilizadas para ocasiones especiales, estas cuestan entre 70 u 80 dólares.

Tal es la demanda de esta ropa que incluso en el tercer piso del Centro Comercial Popular “El Salto” localizado en el centro de Latacunga  hay varios locales que ofertan estas prendas con precios más populares, pero sin perder la tendencia.

Tendencia que a decir de Ana Chicaiza, vendedora, cada vez es más “atrevida y coqueta”. De acuerdo a la comerciante la moda está marcada por faldas altas, los chales delicados en colores pastel, blusas de tela fina al cuerpo con encajes delicados y sacos delgados, todo perfectamente combinado.

“Algo que no puede ni debe faltar son los zapatos de taco”, dijo Chicaiza, quien indicó que independientemente de la edad, los tacos son una pieza fundamental en el ajuar de las mujeres indígenas que quieren verse a la moda.

Tanto para hombres como mujeres el sombrero más que una prenda de vestir es un accesorio vital, los precios de estos van desde los USD 70 en adelante dependiendo del material con el que están fabricados.

El color preferido es el negro “combina con todo, además se lo puede utilizar en cualquier ocasión”, aseguró Chicaiza.

En resumen el ajuar completo con piezas de costos medianos puede alcanzar los USD 170, si se usa prendas importadas de Bolivia únicamente, los costos del ajuar pueden rebasar los USD 250. (I)