El pavimento se convierte en un mural para el trabajo de artistas venezolanos. FOTO M.S. LA GACETA

En la plaza de El Salto y en el pasaje Tovar de la ciudad de Latacunga, han sido dos sitios escogidos por venezolanos para plasmar el arte pavimental que además de atraer miradas les permite tener un ingreso económico para permanecer en el país.  

Al primer día que llegan a una ciudad lo primero que pintan es el rostro de Jesús, en este caso el pavimento de la Plaza de El Salto fue el sitio seleccionado para esta técnica; utilizan materiales como ladrillo, carbón y muy poco las tizas de colores; los artistas de calles además de dibujar, hacen poesía, malabares y cantan.

“Cualquier tipo de manifestación artística que nos ayude a cubrir gastos de hospedaje, alimentación y cuando hay que cambiar de ciudad el pasaje es bueno”, expresó Arthur Indriago de nacionalidad venezolana.

Ante la situación económica que viven en su país, decidió viajar al Ecuador y estar cerca de 15 días, según dijo que los latacungueños le han tratado bastante bien al colaborar con el arte, a pesar de que conoce que la economía en la ciudad también está un poco “susceptible”.

“No nos vamos hacer millonarios, pero llevamos una vida a gusto y honrada”, adicionó el joven. Él lleva cerca de un año dibujando y su amigo fue quien le enseñó a difuminar, hacer sombras entre otras cosas, agregó que desde la adolescencia se inició con los malabares, posterior con la música y luego con la poesía. “teniendo en cuenta la situación de nuestro país yo creo que estoy mejor acá que allá”.

Esta propuesta le ha permitido conocer las costumbres y tradiciones de las diferentes provincias, puesto que no permanecen por mucho tiempo en un solo lugar para que no se vuelva monótono para la vista de los ciudadanos.

En este trabajo también hay días buenos y malos “hay jornadas que se pueden hacer para pagar el hotel y medio comer que sería 10 dólares o también días que se puede pagar el hotel comer bien y queda plata para el día siguiente que sería 40 dólares”, mucho o poco siempre queda para guardar a la familia, precisó.

“Estamos haciéndole entender a la gente que el arte se puede hacer de cualquier manera”, añadió José Vargas, venezolano. Para los mochileros artistas, tal como se calificaron, no existen las fronteras, sino que al contrario permite conocer más cosas y a la vez saber nuevas experiencias.

Consideró que el artista está siendo desplazado por la máquina y lo que quieren es hacer pensar que al arte no se lo debe suplantar en su caso pintó la simulación de la madre naturaleza, comúnmente para crear un dibujo se demoran cerca de 11 horas y al ser elaborado con material degradable al caer la brisa fácilmente desaparece.

No falta el inconveniente con los policías municipales, pero acuden a la entidad correspondiente para obtener su permiso y poder trabajar de manera correcta. Desde el 2011 hacen pavimentales y entre los murales siempre trabajan con imágenes religiosas que es lo que más llama la atención, pueden retratar cualquier imagen que venga a su mente.

En este caso es la tercera vez que llega al Ecuador “siempre me han recibido con los brazos abiertos”, destacó. (I)

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