Ahora que el país entra a una nueva etapa de criminalidad, en la que delincuencia se encuentra sin control, como lo preveía el mismo Ministro del Interior, delitos mayores como la utilización de explosivos, son una realidad palpable en este país, ante esta situación el tema carcelario debe estar mucho más controlado que antes.
Llama poderosamente la atención que días atrás, se hayan trasladado al CPL- Cotopaxi, aproximadamente a medio centenar de reos, provenientes de las cárceles de Guayas y Esmeraldas, situación que se da cuando se encuentra en polémica la liberación de alias Jr., líder de los choneros.
Esto es como buscar la enfermedad, luego de que pocos meses este centro fue víctima de un amotinamiento en donde murieron varias decenas de reos y se fugaron más de un centenar de los mismos, poniendo en riesgo a la colectividad cotopaxense.
No se sabe qué es lo que buscan las autoridades con estos cambios, pero sin lugar a dudas, en los próximos días vendrán muchas novedades, volverá la rivalidad por el manejo de la cárcel y junto con ella, amotinamientos y los desmanes al interior de la misma en la que, desde hace mucho tiempo, no tienen control las autoridades, pues los que manejan y reinan adentro son los penados.
Los expertos señalan reiteradamente que, una de las maneras más efectivas de actuar de inmediato, en contra de la delincuencia, es desmembrar los enormes e inmanejables presidios, que pasan de los 5000 reos, lugares que se han convertido en escuelas de formación criminal y manejo de la delincuencia en las calles. (O)