Ya están nuevamente en clases virtuales la mayor parte de niños y jóvenes de las regiones Sierra y Oriente para el año lectivo 2021-2022.

Me parece que no hubo un confiable informe y una aproximación de una verdadera evaluación sobre los estudios ON LINE, desarrollados en al año lectivo anterior. Bueno,  los años lectivos -cuando hay cambio de gobierno- siempre han dificultado tener ese valioso instrumento, a fin de tomarlo en cuenta y hacer las correcciones necesarias o insistir en los aciertos, están dadas las cosas y hay que seguir adelante.

Se ha hecho plena conciencia de que la educación y la salud son las dos herramientas fundamentales para conseguir el desarrollo de países y de sus sociedades; sin ellas, es imposible el progreso y el bienestar. Un pueblo sin ciudadanos bien formados y capacitados y una sociedad sin salud no camina a ningún lado.

La pandemia obligó a los gobiernos a suspender la asistencia de niños y jóvenes  a recibir las clases de forma presencial. No recordamos que esto haya ocurrido en el Ecuador durante las últimas décadas;  cuando los maestros suspendían sus labores en pos de conseguir mejoras salariales, eran lapsos de entre 15 a 60 días, luego de lo cual docentes y educandos se sometían a un intenso trabajo para igualar y nivelar los planes  de estudios.

Ya vamos por el segundo año de recibir clases vía Internet y empezamos a observar, como nuestros niños y jóvenes van sientiendo el peso del aislamiento social; desde luego, con más impacto se nota en las grandes ciudades, especialmente en hogares en donde trabajan padre y madre, el ambiente se vuelve muchas veces inmanejable, los padres de familia en estos casos, necesitan charlas formativas en el aspecto psicológico-emocional, lo cual no se ha impartido; es de esperarse que los funcionarios del actual Ministerio de Educación tomen en cuenta esta necesidad, para impartir en horarios cómodos a los padres de familia, charlas de información para el manejo de la actual realidad.

El estrés y la ansiedad están aumentando día a día, la fría relación frente a las cámaras ha agudizado estos problemas, muchos estudiantes han sido presa fácil del temor y la angustia; cuando ocurra el retorno a las actividades normales va a requerirse un nuevo y  adecuado  manejo del ambiente escolar.

Lo cierto es que tanto padres de familia como profesores deben estar preparados para observar y corregir los cambios que sufrieron sus dirigidos durante la pandemia.