Analizando la situación detenidamente, vemos que la juventud y los niños en especial son  grupos que han sufrido mucho en la pandemia por estar desplazados de sus escuelas, colegios, universidades.

Es verdad que los adultos se han perjudicado, pero hay que profundizar en el tema estudiantil, estos niños van a crecer con un temor muy grande y problemas psicológicos, según expertos.

¿Por qué se dice esto?   Los niños deben salir de su casa, deben tener una rutina, sociabilizar y aprender, lo que en estos dos últimos años se ha retrocedido terriblemente.

Es verdad que los niños deben ser protegidos de la pandemia, pero hoy por hoy todas las escuelas, colegios, y universidades tienen grandes protocolos de bioseguridad, tanto o mejor llevados muchas veces que en las mismas casas, donde pueden entrar empleados, parientes o amigos que puedan estar contagiados.

El protocolo en los centros educativos también va con chequeos constantes a los profesores y personal del colegio, por eso creo que hay que reflexionar y ver cuál panorama es mejor para los niños, tomando en cuenta que los padres salen a trabajar.

Cierto es que también hay momentos de picos elevados de contagio en ciertas provincias que deben ser analizados tanto por los centros de enseñanza, el Ministerio de Educación y los padres de familia, pero en general debemos ver que el estrés que viven los estudiantes es muy grave y se debe buscar soluciones.

También nos preguntamos. ¿Si los sitios de comercio, restaurantes, bares, y otros se abren, y muchas veces no hay un control estricto de los mismos, por qué las escuelas y colegios deben cerrar?

Es un tema de debate amplio, pero veamos la otra cara de la moneda, porque la vida no puede parar, si las condiciones higiénicas y de vacunas se dan adecuadamente. (O)