Mientras en esta tierra nos damos el lujo de botar más de una treintena de árboles grandes y hermosos, en otras partes están luchando con toda la tecnología del mundo para tratar de mantenerlos vivos y radiantes.
Sin duda que Latacunga parece pueblo, si por un caso fortuito se cayó un árbol esto no significa que se van a caer todos los árboles, claro está que éste sí es un llamado de atención para ver en qué condiciones están los demás y qué tipo de mantenimiento preventivo hay que darles, para que no pase lo mismo.
A un árbol hay que ralearlo, abonarlo; de esto mucho saben las personas que tienen almacenes de agroquímicos y que pueden dar una correcta orientación para no cometer la barbaridad de coger estos que son bienes patrimoniales y talarlos como si no tuvieran ningún tipo de valor.
Según entendemos el pensamiento de nuestros administradores, como mató un rayo a una persona, ahora vamos a comprar los famosos cañones para ahuyentar las nubes de cielo, algo similar es lo que han hecho en nuestros parques, una especie de inquisición de árboles, sin tomar en cuenta ni considerar que quizá estos elementos de la naturaleza estén dándonos calidad de vida y salvando muchas vidas al purificar el contaminado aire de la ciudad, algo que al parecer es muy complicado de que entiendan nuestros famosos representantes.(O)

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