A estas alturas de la segunda vuelta en las elecciones vamos a desmenuzar qué pasa con la democracia de LATAM y por qué estás tienen un problema a la hora de ser enseñadas en las aulas. Se ha percibido que en las Universidades donde se debe aprender de este gran derecho y herramienta para sufragar han perdido el rumbo y cuando se llegan a la praxis se vuelven una moneda de cambio.

Algunas de las universidades que me tocó hacer el análisis de sus campañas internas y en otras colaborado como docente investigador, se ha descubierto cómo las organizaciones internas son similares y hasta más corruptas que los mismos gobiernos. Lo peor es que el alumno juega un papel de hipocresía y el profesorado de un gran interés por llegar al poder sin importar la campaña sucia que generan entre sus amistades y colaboradores.

En Ecuador en el plantel que me contrataron, juegan a enseñar una democracia fallida, grupos y sectas formadas para ser choque político y lo más trágico, rompen con los derechos laborales y humanos.  A ejemplo de México la realidad no se aleja a los grandes desvíos económicos que hacen y la gran relación que tienen las instituciones con el juego político para ganar adeptos para campañas presidenciables, estatales y federales.

Qué es lo que está pasando en las aulas que lo vemos reflejado en nuestra política y nuestros estudiantes lo desempeñan de una manera autoritaria. Cada vez estás generaciones saben trabajar menos en equipo, quieren menos responsabilidades y a esto le aumentamos profesores que solo han vivido de la academia y no saben hacer otra cosa que no sea buscar indicadores para elevar su ego y servir cada vez menos a la sociedad.

De esta manera cuando hay elecciones para reelegir rectores, se ve lo más sucio de las personas, el interés, el poder efímero y los convenios que estos tengan de forma externa e interna, que desenvuelven una batalla de nunca acabar. Aquellos que se quejaban de las dictaduras se vuelven los tiranos, aquellos que dijeron que ayudarían a su plantel, se vuelven la imagen del vituperio y aluden al nepotismo; y así se puede hacer toda una lista de la bipolaridad rectoral que enseña en la política real de la tragicomedia que se vive en los países latinoamericanos. 

Al final alumnos malcriados son los que quedan en lo cargos públicos, solapados por profesores que no quieren perder su cargo y rectores obstinados a seguir en el poder por reelegirse con tal de seguir con intereses que juegan al pulpo y tener controlado todo sin importar el bien común.  Ahí está su respuesta ¡por qué no hay democracia! (O)