En la tremenda crisis que se vive hoy en día en la frontera, según los expertos no es un tema para alocarse y jugar a las viudas heridas que impresionan y dan pena con sus lágrimas y su nerviosismo, esta es una guerra de miedo en la que el que manifiesta su temor, pierde.
Sólo imaginemos lo que será para los narcoguerrilleros, ver a un presidente totalmente descompuesto, con lagunas en los ojos y temblándole las manos, seguramente será lo más parecido a sacarse la lotería; verán como sus actos delictivos están causando efecto y descomponiendo a la cabeza de un país y por ende, están felices del impacto mediático que han causado sus fechorías; haciendo que una nación entera tiemble y tenga pánico de sus hazañas.
La falta de experiencia de Ecuador en estos temas, sin duda nos hace pecar de inocentes, de ninguna manera se puede dar imagen de flaqueza; peor aún que la debilidad lleve a realizar amenazas frontales, que no hacen otra cosa que excitar aún más a estos grupos que justamente viven y negocian en base al terror de la gente.
La única medida sensata es poner presencia en la frontera, presencia del Estado ecuatoriano en conjunto con el Estado colombiano, trabajar incansablemente para erradicar este mal, comenzando por el control del cultivo de la coca, que ha proliferado en estos tiempos. Tema que nos causará más de un dolor de cabeza. (O)

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