Como cada año, hoy celebramos el Día de la No Violencia contra la Mujer, situación que lejos de disminuir y concientizarse, ha experimentado un incremento escalofriante con la pandemia del Covid-19.

Según fuentes oficiales en el 2020 durante el confinamiento se dieron 172 femicidios a nivel nacional. La crisis sanitaria impuso que las víctimas se vean obligadas a vivir en condiciones extremadamente peligrosas con sus victimarios y las consecuencias están a la vista.

A nivel local y específicamente en Latacunga, los datos de violencia intrafamiliar son altos, con corte 15 de noviembre se registraron 734 casos denunciados, de los cuales el 64 % son en contra de mujeres, lo que pone de manifiesto que existe una violencia de género, que está direccionada a la mujer y que se da en ámbitos familiares.

Como sociedad no se puede tolerar que este tipo de delitos y específicamente la muerte violente de mujeres quede en la impunidad, es por ello que la Fiscalía de la Nación ha puesto en marcha un protocolo nacional para investigar femicidios y otras muertes violentas para que la justicia actúe con celeridad y que estas muertes no queden invisibilizadas sino que tengan un tratamiento específico y técnico y que dé resultados concretos.

Pero más allá de estos aspectos técnicos la gran aspiración es que ninguna mujer sea objeto de violencia y que estas cifras desalentadoras sean un mal recuerdo.