Mientras se siga en entretenimientos absurdos como aquella incomprensible oposición prematura o fallidos levantamientos y paralizaciones, el país se muere de hambre, el Ecuador necesita de urgencia una nueva legislación laboral. Es hora de que la Asamblea Nacional cambie su anacrónica actitud, su trabajo no es acorde con la exigencia de estos tiempos de crisis.
Luego del largo feriado, nuestros representantes deben llegar con la mente limpia, enfocados en solucionar los verdaderos problemas de la Patria, dejando de lado sus intereses particulares, egoísmos y envidias, si llegaron a esos curules, es para servir al pueblo, no para organizar pandillas de corrupción y revueltas.  
Es imposible pensar que este país salga adelante con tanta desunión, por una vez en la vida deberían ponerse la mano en el corazón y dejar de pensar en ellos mismo y sus intereses particulares. Con una nación más prospera y organizada hay más posibilidades para todos, ese pensamiento es el que nos debe mover, no el revanchismo y la provocación. Para nada exagerado es decir  que el ejemplo que da la Asamblea a la Nación, se proyecta a la sociedad con la violencia e irrespeto que se da en todo nivel,  inclusive en los hogares.  

Todo ese separatismo y desacato se inculcó en la famosa década ganada, fueron años en los que el mismo presidente se burlaba sarcásticamente de la gente y fomentaba las diferencias, el regionalismo y otras actitudes despreciables cargadas de odio y violencia, ejemplo del que hoy vivimos las tristes consecuencias.