Vivimos en un hermoso país bendecido, por la naturaleza, por su biodiversidad, realmente única en el mundo; pero por contraste lleno de corrupción, crimen y violencia, esto matizado por gobernantes que no tienen la preparación ni el asesoramiento adecuado para tomar decisiones lógicas y coherentes un problema que se ha mantenido desde que regresamos a la democracia.
Hoy estamos viviendo un verdadero estado de convulsión social, por medidas tomadas por el gobierno algunas acertadas otras no, lo único que está claro es que hay que tomar un nuevo rumbo, no podemos vivir del endeudamiento externo permanente y continuo, desgraciadamente los recursos que se necesitan deben obtenerse inmediatamente, por tanto, las decisiones políticas deben ser a corto y largo plazo.
A largo plazo, el apoyo a la actividad agrícola y ganadera, a la transformación de las universidades en verdaderos centros de investigación e impulsar el cambio de mentalidad de los habitantes de nuestro lindo país, dejar de pensar en buscar como fin máximo de nuestra vida ser un burócrata trabajar cuarenta años para jubilarse y morir con tranquilidad; comprender que el emprendimiento de un negocio en cualquier área es más complejo, difícil pero genera riqueza, puestos de trabajo e independencia, apoyados por créditos con bajos intereses a largo plazo y con facilidad burocrática ahí está el compromiso del gobierno.
A corto plazo, la decisión que el presidente tomo debió haberla realizado al inicio de su gestión, pues siempre tuvo tres opciones y esa es la cruda realidad: la primera disminuir el tamaño de la burocracia, que fue creada por el anterior gobierno para tener fieles seguidores y llenar sus manifestaciones a favor de sus ideas, cosa que el gobierno lo cumplió parcialmente; la segunda dejar de subsidiar el gas de uso doméstico e industrial, aparentemente con una repercusión popular mucho mayor, por lo cual fue dejada de lado y tomo la tercera eliminó los subsidios a los combustibles fósiles, tenemos la segunda gasolina más barata en América del sur después de Venezuela por tanto o somos los segundos más lógicos o los segundos más tontos del continente, respondan ustedes la pregunta, esta acción determinará evidentemente elevación de los productos, por tanto si se focaliza subsidios que tampoco estoy de acuerdo, puede disminuir en algo el impacto a las clases menos favorecidas.
Por tanto, estoy de acuerdo en la protesta, la resistencia y el reclamo, pero esto no justifica obstruir vías, destruir la propiedad pública y privada, que los políticos traten de pescar a rio revuelto y pedir elecciones adelantadas, ¿destitución del presidente y que regrese Correa, que conseguimos con eso? Desestabilizar a un país que vive permanente en terapia intensiva y cuando mejora va a cuidados intermedios, pero jamás es dado de alta.
Si el presidente da marcha atrás en sus decisiones, estamos condenados a convertirnos en la segunda Venezuela y seremos nosotros los que emigremos del Ecuador, maduremos como ciudadanos entendamos que el sacrificio es necesario para que lleguen mejores días, y parte de esta cambio será elegir bien a nuestros gobernantes, no como lo hacemos nosotros al más bonito, al que más regala, al que más ofrece, al gracioso y no al que está preparado; cuantos hombres y mujeres valiosas no llegaron a gobernar el país, para ello hace falta educación y conocimiento que nos hará entender que no somos los dueños absolutos de la verdad.
Ello deriva en uno de nuestros mayores problemas pues nos creemos: médicos, arquitectos, abogados, economistas, administradores, expertos en seguridad, etc.
Si no cambiamos y dejamos el vandalismo de lado, y entendiendo que el país se lo construye trabajando, y no con paralizaciones, preparen las maletas que seremos la próxima catástrofe del continente.(O)