Mientras se pierden en el olvido carreteras como la Cuicuno-Toacaso, Toacaso-Sigchos, Sigchos-Chugchilán, anillo vial de Salcedo y la mayoría de caminos asfaltados que tenía la provincia, a los que se ofreció arreglarlos o terminarlos, pero hasta la fecha no se ha hecho nada de nada, las autoridades han optado por la salida fácil, decir que el gobierno les adeuda y ya no pueden hacer nada.
Mientras esta impavidez y quemeimportismo invade esta tierra de nadie, existen poblaciones que se encuentran en medio de nada como es el caso de Salinas de Guaranda, las que se han hecho completamente autosustentables con pequeñas industrias, hoy grandes, que se han impulsado en el sector; pero las cosas están tan bien hechas, que el día de hoy ya no necesitan del apoyo de las autoridades para arreglar sus caminos ellos mismos generan millonarios recursos que le permite mantenerlos en perfecto estado.
Si las autoridades de esta provincia no tienen los recursos del gobierno para sacar adelante los proyectos que se necesitan.
Esto demuestra que es básico invertir en preparación de la gente para que se haga autosustentable y productiva, para que puedan generar cuantiosos capitales que nos ayuden a ser autónomos, sin depender de ese pretexto vago y aburrido de que no da recursos el gobierno quebrado.
Recordemos que Cotopaxi está repleto de riqueza, pero lamentablemente nadie la aprovecha, hay ciertas iniciativas de formar pequeñas industrias comunitarias, pero no trascienden hacia ningún lado, se quedan en pequeños grupos que sólo sirven para el provecho de un reducido número de personas y pare de contar.(O)

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