Desde que tengo uso de razón no había visto llover tanto en esta tierra, las precipitaciones han llegado a tal punto que hoy en lugares como La Victoria o los Alpamálags se puede apreciar todo verde, un fenómeno totalmente desconocido en estos sectores áridos.
En muchas partes se quejan de la destrucción que está provocando el invierno, pero en estas zonas los campesinos dan gracias a Dios por las aguas del cielo y mencionan que si así fuera siempre, nadie hubiera salido de sus tierras.
Cuando vemos como han cambiado estos áridos terrenos con las lluvias, nos imaginamos, qué fuera de nuestras vidas si tuviéramos proyectos como el Chalupas que rieguen las mismas todo el año; sin duda que la productividad provincial aumentaría,  el desempleo quedaría en el olvido; entonces es hacia allá a donde deberían apuntar nuestros representantes, de manera colectiva deberían luchar por dar vida a este sueño de los cotopaxenses que ha sido postergado por muchos años.
Con un invierno tan largo e intenso, se pronostica que luego vendrá una sequía igual de fuerte; recordemos que en los últimos años la escasez del líquido vital ha sido desesperante y justamente para que no pase esto se necesitan proyectos a gran escala como el Chalupas, proyectos que puedan reactivar nuestra economía de manera real, no simples trabajitos que a la final del día no aportan mayormente para nuestro desarrollo.(O)

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