Una vez terminado el estado de excepción, la población debe tener muy presente, que, aunque parezca que la vida vuelve a la normalidad, el virus sigue activo y con un alto nivel de contagio.

Si bien es cierto ha bajado la atención en emergencias por Covid-19, también es cierto que el Hospital de Latacunga tiene a la Unidad de Terapia Intensiva con una ocupación del 90% y hospitalización con un 70% de ocupación; es decir la demanda es alta y las necesidades hospitalarias muchas.

Las autoridades de salud han dado otra alarma, en estos días se están presentando muchos casos de AH1N1, influenza que en muchos casos tiene consecuencias letales sin tratamiento.

La situación es sumamente complicada y el éxito de esta nueva etapa dependerá de la disciplina de cada ciudadano para mantener todas las medidas de bioseguridad.

No podemos ignorar las señales e información que llegan de otros países, donde una segunda ola de contagio ya es una realidad. Con una economía tan golpada y una recesión sin precedentes Ecuador no puede darse el lujo de penalizarse nuevamente por negligencia.(O)