El pasado miércoles nos encontrábamos en las afueras de este diario, a eso de las 9 de la noche, en esos momentos una vecina nos venía alertar de un asalto en el parque de San Francisco, salimos corriendo hacia el lugar de los hechos y pudimos constatar que dos chicos de esos encapuchados que viven prácticamente en las bancas de este parque dedicados al vicio, les quisieron someter a dos ciudadanos que circulaban tranquilamente por la vereda, los mismos no se dejaron, jugándose la vida, esto lo decimos porque mencionaron que estos antisociales les amenazaron con armas blancas, y se armó el alboroto, luego de unos cuantos minutos llegó la policía y los encapuchados salieron corriendo, posteriormente las víctimas con el corazón en la mano mencionaban que ya no hay como andar tranquilo en esta ciudad, luego al no haber nada cogieron el paso y apresurados y con susto mencionaron que van a meterse en sus casas.
No se acababan de despedir y nuevamente asomó uno de los encapuchados como si no hubiera pasado nada, como si este parque en el que se encuentran pipas con droga tirados en los jardines todos los días, fuera su casa, su hogar, su sitio de trabajo.
Realmente que nos encontramos desprotegidos, estamos a expensas de la delincuencia, parece que la mitad del personal policial se encuentra cuidando el reclusorio regional de máxima seguridad y el resto no se abastece para controlar a todos los delincuentes externos que dependen de cierta manera de esta indeseada penitenciaria que cambió por completo la vida a los latacungueños y cotopaxenses.(O)

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