Si a la Asamblea Nacional le hacía falta un escándalo para minar por completo su imagen y credibilidad unidigital (no existe la palabra pero quiero hacerla significar como de “un solo dígito”), era que las bancadas se peleen por la Presidencia y desconozcan a sus propios compañeros en el afán “desestabilizador” que en estos días se ha denunciado.
“Les cuento la historia”: Había una vez tres muchachos, que por su talento individual se habían convertido en líderes de un pequeño país sudamericano, pero que no se llevaban muy bien, el uno tenía una amplia sonrisa, el otro un bigote inconfundible y el último hablaba con la “ese” muy marcada. Pese a que no eran “panas”, decidieron hacer un acuerdo para de esa forma controlar el Legislativo y poner autoridades, se abrazaron virtualmente y se despidieron.
Unos días después el plan se ponía en marcha, uno de los amigos del líder de bigote se postulaba para Presidente de la Asamblea, como era vecino del líder de la “ese” pronunciada no dudaba en que iba a tener los votos de su bancada, de hecho incluso nos dijeron que como compartían “cerca” iban a hacer un pasadizo para que las casas (y las ideas) estén aún más conectadas y no tengan sino que cruzar los patios para hablar, todo estaba bonito, todo era bello, todo era feliz.
Al final el líder de la “ese” pronunciada decidió que como el de la “amplia sonrisa” lo insultó a lo largo de tanto años, ya no quería ser su amigo, así que para jorobarlo se juntó con unos chicos multicolores por ahí, unos naranjas entre madurados y fosforescentes y uno que otro suelto que quedó y dijeron “a la Lupis le ponemos”, porque es chévere, buena gente, fue perseguida por el de amplia sonrisa, es mujer, oriental y de seguro con su experiencia de tantos años va a hacer funcionar la ruleta del poder, aplastaron los botones, sumaron los votos y la Lupis fue coronada ¿Felices todos? ¡No! El de amplia sonrisa y el del bigote inconfundible juraron venganza y 9 meses después dieron a luz a un bebé llamado “impugnación de la Presidencia”, lo van a presentar ya mismo y a la Lupis la quieren devolver a su curul en medio de la sala.
Lo gracioso acá es que ya no son solo los amigos del de amplia sonrisa y los del bigote coqueto los que lo proponen, sino que 7 chicos multicolores, se sumaron al juego para sacar a la Lupis del poder y con ella a “toditititititititititititos” los del CAL, no importa los partidos, todos se van, quieren reorganizar fuerzas y esta vez hacerse con el poder, desde luego ni la Lupis ni el de la “ese” pronunciada se van a dejar.
Ambos bandos andan sumando los votos que tienen, piden con espermitas que los naranjas madurados y los fosforescentes los apoyen y que los solitarios se adhieran a su causa, porque solo así lograrán o botarlos o quedarse según el caso, pero mientras eso sucede el país está en el vaivén de leyes que no se hacen, reformas urgentes que se ignoran, fiscalización que no se inicia y a la espera de unas seccionales donde todos serán los ungidos para rescatar el Ecuador, este es el país que Manuelito nunca nos contó. (O)