Cuando el gobierno ha ganado su primera batalla con la ley tributaria, le toca afrontar el tema del desempleo, la aprobación de la nueva ley laboral, seguramente es su mayor objetivo, más aún tomado en cuenta la terrible problemática social que nace a consecuencia de esta situación anómala.

No es un secreto que el talón de Aquiles del Ecuador, es la incontrolable delincuencia que va en aumento, fenómeno social causado por la intromisión del narcotráfico en nuestra sociedad, sociedad afectada duramente por la falta de trabajo, lo que  está llevando a que la gente de cualquier manera, a cualquier precio, busque la forma de llevar el pan a sus hogares.  

En esta situación, el mundo de los desempleados es el caldo de cultivo perfecto, para que se desarrolle y se introduzca el micro tráfico con mucha facilidad, ya todos sabemos las consecuencias de los que navegan por ese mar de vicios, una vez que se ingresó en ese submundo, la única manera de salir de él, es muerto, es por eso que hay tanta violencia y asesinatos en las calles de nuestro país.

La nueva ley laboral es la pieza clave para poder cambiar esta insostenible realidad, el país está sumido en vicios justamente por el desempleo, muchos sindicalistas y grupos politiqueros y oportunistas, se oponen a estos cambios, pero la pegunta que todos nos hacemos, es, ¿a quién representan estos señores? Si no hay empleo en este país, los únicos que se benefician son los sindicatos burocráticos en los que muchos parásitos viven enquistados, sin aportan al desarrollo, trabajan cuando les da la gana y cuando no, se rascan el pupo y salen a quemar llantas, triste realidad que es hora de cambiar.