La obra está incompleta, le hace falta la malla de la parte superior.

Las canchas sintéticas que se entregaron como parte de la regeneración del parque de San Felipe, están con mallas y con un guardia que tiene prohibido dejar que las utilicen.

El viernes 18 de enero en el barrio San Felipe se realizó la entrega del paso deprimido “El Molinero”, la regeneración del parque y las nuevas canchas sintéticas. Estas últimas están protegidas con una malla y con un guardia que todos los días les dice a los niños y jóvenes que llegan con pelota en mano, que no tiene permiso para permitir la entrada de nadie.

Los interesados en hacer uso de las canchas de las que tanto les habían hablado, solo les queda, mirarla a través de las mallas. Algunos más osados intentan treparla para entrar clandestinamente.

“Está incompleta, le falta la malla que recubra la cancha, puede ocurrir algún accidente”, reconoció William Bastidas, presidente de San Felipe, quien buscará mantener una reunión con el alcalde, Patricio Sánchez, para exponerle esta situación, además de su inconformidad al enterarse que posiblemente la administración de la cancha le sea otorgada a la Liga Barrial.

A Bastidas le preocupa que esta organización deportiva con fines de lucro esté a cargo de la cancha, debido a que los ingresos serían pagados, “es un poco injusto que la directiva haya gestionado la obra, y sea otra organización quien la maneje”, cuestionó.

El deseo del Presidente para la inauguración de “El Molinero” fue realizar un mini campeonato relámpago, “pero por la falta de coordinación del Municipio, que no informó del cronograma a tiempo, no se pudo organizar nada”, recordó Bastidas.

La Directiva del barrio (si se le otorga la administración) realizará campeonatos de fútbol de todas las edades, de mujeres y hombres. Además de la creación de un club de danza.

Batidas espera que la respuesta del Alcalde sea favorable, aún no se sabe cuándo se permitirá el ingreso de las personas a las canchas. Mientras esto se resuelve, los niños seguirán contemplando el espacio desde afuera, añorando la anterior cancha de cemento, que no era un lujo, pero en donde se les permitía jugar. (I)