Mientras el Gobierno Nacional toma la medida de subir el costo de la gasolina, creo que sería básico que se autoanalice si esto vale la pena, costo -beneficio para todos los que utilizamos transporte público y que día a día vemos un panorama difícil en la economía. Esta estrategia hará que el pasaje suba y perjudique a los más necesitados primordialmente. También será afectada la clase media, ya que si sube el transporte subirá la canasta básica.
El Gobierno debería analizar cuánto fue nuestro aporte en el 2016 por el terremoto, que por no tener recursos para contingencia nos tocó aportar a cada uno con nuestro salario, y hubiese sido gratificante por lo menos si los damnificados hubiesen obtenido una casa para cada familia afectada. Hasta el día de hoy hay gente que se queja de no haber tenido ayuda y más bien fueron ayudados por organismos internacionales.
Deberían memorizar lo que le costó al país todo lo que se invirtió en la refinería de Esmeraldas; poco a poco se van descubriendo los daños no reparados a costa de nuestro pueblo.
El Gobierno debe pedir a cada provincia un reporte de cómo está su situación y ver prioridades, en los niños con su desayuno escolar, en los ancianos y sus medicinas, en la calidad de vida que nos merecemos por ser ecuatorianos que cumplimos con el pago de nuestras obligaciones.
No es cuestión de pedirnos comprensión por las medidas adoptadas, si piden comprensión es porque algo anda mal. ¿Qué tenemos que comprender? ¿Hasta cuándo podemos seguir con esta incertidumbre?
Existe un esfuerzo enorme por parte de los empresarios para poder mantener a sus empleados al día en sus haberes, creo que realmente son unos héroes escondidos que hacen y producen al máximo para mantener un estándar en el que puedan seguir.
Nos toca como pueblo fiscalizar y monitorear a los políticos de turno para que no crean que no somos capaces de darnos cuenta de la falta de capacidad que han tenido en los últimos años para mantener la economía, estabilizarla y no tenernos a saltos y brincos cada vez que anuncian nuevas formas de arreglar el tema financiero. Tenemos ya varias experiencias de años pasados, y que no nos cojan de nuevo con medidas que afecten a nuestra canasta básica y a nuestro diario vivir.
El alza de la gasolina fue anunciada ya, no obstante nos damos cuenta de que si sube este rubro podrían subir otros más. Estamos no sólo como espectadores sino como jueces de las medidas que esperemos sean las correctas. Asesórense bien autoridades, que no tienen un pueblo dormido en los laureles.(O)