Como consecuencia de la convocatoria planteada por el Presidente Lenin Moreno al Gran Acuerdo Nacional, se establecieron varias mesas de trabajo –entre éstas- la que tiene que ver con reformas en materia laboral, tema complicado en época de crisis, sin embargo, recurriendo a la experiencia en la cátedra sobre esta materia, me propongo emitir mi opinión en relación a las nuevas modalidades de trabajo- que en los finales del siglo próximo pasado y en estos 19 primeros años del actual,- han surgido en el mundo-, fundamentalmente en los países desarrollados, modalidades de empleo que aparecen distintas de aquellas tradicionales que conocemos en el ámbito nacional.
La nueva visión de trabajo hace relación al empleo por tiempo parcial, al empleo temporal, al trabajo por cuenta propia, al trabajo a domicilio y al trabajo familiar, obviamente estas modalidades de empleo se apartan de la rigidez de la ocupación formal-normal, de dedicación en jornadas de trabajo de 40 horas semanales, con horarios de hasta 8 horas diarias, adicionalmente, presentan ciertas desventajas frente al derecho a la seguridad social, derechos laborales y remunerativos establecidos en el actual Código del Trabajo, sin embargo, también es importante anotar que frente a la falta de empleo –estas nuevas modalidades- podrían aparecer más bien ventajosas para disminuir la falta de fuentes de trabajo.
Algunas de estas nuevas modalidades de trabajo ya han sido aplicadas en Ecuador, me refiero al trabajo en actividades productivas de temporada (la industria del azúcar) o el trabajo por cuenta propia o finalmente el empleo a tiempo parcial que según estimaciones de las autoridades del trabajo, dicen es el que más ha crecido.
Se promociona en las reformas laborales propuestas -nuevas modalidades atípicas de empleo –una especie de contrato a prueba para los inversionistas y obviamente para los trabajadores- (Contrato de Emprendimiento), actualmente el contrato de trabajo a prueba tiene una duración de 90 días la propuesta estaría en que este plazo vaya hasta los tres años, tiempo durante el cual los –empleadores-, establecerían la viabilidad de dicha inversión, la empresa se mantendría o caso contrario se liquidaría. Esta modalidad se está aplicando desde hace muchos años en los países desarrollados, pero, igualmente de acuerdo a datos de la Organización Internacional del Trabajo –OIT-, estas relaciones laborales atípicas también se están extendiendo en países en vías de desarrollo.
En América Latina , han comenzado a surgir modalidades de trabajo distintas a las conservadoras o clásicas, eliminación de derechos establecidos, pago de horas extraordinarias, jubilación patronal, todo dentro de un concepto global de la economía (Globalización).
Las características de estas modalidades de empleo atípicas crean incertidumbre, pues el trabajo así concertado -no goza de estabilidad –no es para toda la vida-, se pasa a una flexibilidad laboral en tanto en este tipo de contratos unos podrán aparecer permanentes y otros temporales, lo que involucra nuevas formas de remuneración e igualmente otras formas de acoplamiento al régimen de seguridad social; y dentro de este contexto nuevas jornadas y horarios de trabajo por razones de productividad –frente al mercado de la competitividad-. En otras palabras estas nuevas modalidades de trabajo exigirán una nueva legislación laboral y la búsqueda de nuevos mecanismos de protección en materia de seguridad social (IESS).
Esta tendencia mundial a flexibilizar el mercado laboral –según la -OIT- en los términos anotados, permitiría un aumento de empleos eventuales, temporales, de medio tiempo, a domicilio y de subcontratación,- con un aumento medular de la ocupación de la mano de obra femenina-, pero sin dejar de anotar que se tratan de actividades -muchas veces-, precarias e inseguras que implican aumento de horas de trabajo, remuneraciones reducidas y disminución de la protección laboral y social.
Termino señalando estimados lectores la definición que hace la OIT sobre trabajo precario, dice: “Relación laboral donde falta la seguridad de empleo, uno de los elementos principales del contrato de trabajo. Este término comprende el contrato temporal y el contrato a tiempo fijo, trabajo a domicilio y la subcontratación”. (OIT 1998). Otras características o dimensiones que abonan a esta definición sería la falta de seguridad, insuficiencia de ingresos, inestabilidad, teniendo así una noción más concreta de lo que se entiende por precariedad.(O)