Hoy se esperan manifestaciones por parte de trabajadores y grupos indígenas, pues dicen estar en contra de las medidas tomadas por el gobierno, y por ahí algunos grupos, claro está, buscan el protagonismo político.  

Recordemos que en días pasados, los cabezas del indignado, Iza Salazar y Vargas, con apellidos españoles los dos, quisieron derribar el monumento a Isabel La Católica en la capital, despertando oposición a este acto, por parte de miles de capitalinos, quienes advierten, que no volverán a permitir una nueva destrucción de la ciudad, como en octubre del año pasado.

No se sabe qué pasará el día de hoy, pero lo cierto es que se ha visto malestar en muchos campesinos de esta provincia los que, en declaraciones a la prensa, han señalado que son obligados a acudir a las marchas, porque de lo contrario reciben sanciones económicas, muchos de ellos afirman, estar cansados de protestar, para el beneficio de unos cuantos líderes que se han enriquecido.   En medio de una situación tan complicada como la de la pandemia, que prácticamente ha dejado pulverizada la economía del país, es difícil pensar que alguien quiere nuevamente paralizar las ciudades, los ecuatorianos piden a gritos trabajo, y una nueva paralización, sería prácticamente un suicidio para las finanzas públicas y privadas.(O)