El tema de la guerrilla y la delincuencia en la frontera, se agrava de manera alarmante, en menos de un mes van siete atentados en contra de la Policía, las Fuerzas Armadas y la Marina; esto da una medida de la desesperación que tienen los traficantes de droga y exguerrilleros, por comercializar sus productos a través de las fronteras ecuatorianas.
La situación se complica y la mayoría de ecuatorianos piden a gritos que de una vez por todas se reabra la base de Manta, para que se involucren fuerzas externas que tiene el potencial necesario para controlar este mal, que en la actualidad está agravando el tema delincuencial en el territorio nacional.
El Ecuador hace una década era un país de tránsito de droga, hoy en día es consumidor y de alto nivel. Éste es un mal que debe ser erradicado, no podemos seguir siendo cómplices de cómo se va deformando nuestra juventud, no podemos seguir alcahueteando estos vicios como se hizo en la última década, en donde se permitió el desarrollo de estas mafias que hoy en día controlan muchos mercados en el país, que se encuentran especialmente en las afueras de los centros estudiantiles.
Parece que han llegado vientos de cambio al Ecuador y al desarticular la Senain, que supuestamente aportaba para controlar estas mafias, pero que en realidad no era más que un apéndice para controlar y espiar a los opositores del régimen anterior, es un buen augurio. El trabajo de inteligencia regresará a las Fuerzas Armadas, como debía ser, no estos inventos mal intencionados que en vez de cuidar los intereses del país, se dedicaron a causar confusión, polémica y desprestigio en las instituciones y personas que trabajan por la libertad de expresión en el Ecuador.(O)

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