Sin que los anteriores decretos, hayan causado mayor efecto, el pasado miércoles el presidente Lasso declaró otro estado de excepción, pero ahora se menciona que los militares podrán actuar dentro de las cárceles. Sin duda que enfrentar a fuerzas del terror tan bien armadas y preparadas, es una tarea muy complicada, que requiere de manera urgente de otro tipo de tratamiento en el país. 

De haber en el 2007 una población carcelaria de 13.125 reos a nivel nacional, hoy se triplicó en 38.693. Es evidente que esto obedece a la tolerancia que tuvo el correato al poner leyes como, el permitir portar una dosis mínima de estupefacientes o que no tengan cárcel los que roban un objeto con un valor mínimo, todas estas famosas iniciativas fusionadas a la permisividad del ingreso de las drogas al país, han sido el caldo de cultivo perfecto para que hoy las cosas se salgan de control.

Ya no es que, si vamos a este ritmo podríamos caer en manos de las mafias de la droga, la situación es que, ya hemos caído de manera plena en manos de las mafias del narcotráfico, las mismas están tan enraizadas en nuestro territorio, que se ha vuelto prácticamente imposible disuadirlas. 

El tema delincuencial ha llegado a tal punto, que nuestro sistema carcelario esta únicamente preparado para recibir a 29.897 reos, pero actualmente alberga a cerca de 40 mil; es decir, cerca de 10 mil PPls viven en hacinamiento.  

No podemos imaginar que, ante esta complicada realidad, excentros penitenciarios como el García Moreno, no reabran sus puertas, pues este es el lugar idóneo, para que, en estos momentos albergue a los reos más peligroso del país.  

El Ecuador no tiene dinero, pero si se pueden readecuar cárceles como la antes mencionada la que, podría recibir tranquilamente a unos 1500 presos, para aliviar el hacinamiento que vive el sistema carcelario y que es una de las causas principales de los conflictos y los desmanes en estos lugares.