El reto que tiene el nuevo gobernador de la provincia es muy grande, muchas obras han quedado botadas como si no tuvieran ningún valor; desde que una familia fue tragada por la tierra y arrastrada hacia un precipicio en la vía Chugchilán-Sigchos, la misma quedó abandonada sin que de una vez por todas se terminen estos trabajos que tenían un costo de más de 20 millones de dólares, recordemos que en este incidente además hubo una víctima mortal.
Algo parecido ocurre con el anillo vial de Salcedo y que posteriormente se ofreció que conectaría con Belisario Quevedo, obra de más de 10 millones de dólares que ha quedado también en el olvido, muchas fueron las promesas de la anterior administración de que la misma se terminará, pero en el momento de la verdad lo único cierto es que los incumplimientos están al orden del día.
Promesas y más promesas que se quedaron a medias luego de que al anterior gobierno se le terminó la bonanza petrolera y se topó con la triste realidad de un país endeudado hasta la coronilla, sin capacidad de moverse al ritmo del baile que pensaron que sería eterno, pero como todo se termina, se paró la música y llegaron los problemas, nuevamente seguimos luchando por aquella realidad de abandono que con frecuencia experimentamos en esta tierra, por la falta de gestión de nuestros representantes. Se espera que las nuevas autoridades demuestren todo lo contrario.(O)

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