Todos se preguntarán a qué viene este pequeño artículo; muy significativo por el contenido de los testimonios vivos del autor que posteriormente se detallarán. Pues nada más y nada menos es un reconocimiento a jóvenes luchadores, rebeldes con convicción propia a favor de una institución universitaria local y sus estudiantes.
AL RESPECTO.- Se vive y se ha presenciado actos de toda índole al conmemorar 25 años de reconocida vida universitaria de la Alma Máter de Cotopaxi, es gratificante ver y ser testigo de esa efervescencia juvenil de quienes son parte de esta noble institución que está de aniversario, con grandes logros, proezas y como es lógico en Latacunga y el Ecuador con un par de cuestionamientos políticos que no han trascendido.
El convivir aquellas épocas de rebeldía sana, de amor puro a nuestra tierra y de defensa de una autonomía universitaria me permite escribir este pequeño aporte y declaración de jóvenes de la época que entregaron todo de sí para ser parte de este gran avance obtenido a lo largo de los años, por la gloriosa Universidad Técnica de Cotopaxi.
Como todos sabemos hay muchísima gente importante que ya ha sido reconocida por el aporte, apoyo y lucha para que Cotopaxi tenga una universidad, entre ellos las primeras promociones de alumnos que se juntaron con maestros y autoridades para lograr el objetivo planteado.
En esta ocasión se ha considerado a un joven de finales de los 90 aproximadamente, aquel estudiante universitario con alma combativa, con un destacado discurso, con un argumento de lucha social y estudiantil convincente, con muchas cualidades de un verdadero líder, quizá muchos lo recuerdan por esa decisiva acción que mantenía en favor de su institución y sobre todo por ser quien guíe en aquellas épocas a un sinnúmero de jóvenes para la salvaguardia de sus derechos y exigencias reales ante las autoridades locales y nacionales.
Es grato recordar aquellos días de huelgas y ‘toma’ de instituciones gubernamentales para ser escuchados y exigir los petitorios estudiantiles; una de las la voces destacadas siempre fue la de Omar, aquel grato amigo que siempre estuvo al frente de cada acción, acompañado de su pañoleta de color rojo y con su puño levantado a la libertad, convenció y demostró cuán importante es defender lo que a uno le pertenece y más aún si el beneficio hoy podemos darnos cuenta fue y es colectivo e incluyente.
Me imagino lo difícil de ser líder en aquella época y brillar con luz propia, ya que Omar estudiaba Contabilidad y Auditoría y la mayor parte de alumnos lógicamente eran mujeres, ahí existió otro gran detalle de su liderazgo y el adoctrinamiento certero a aquellas jóvenes universitarias y luego a todo el alumnado. Esto sí era relevante, ya que los promotores de estas verdaderas luchas eran efectivamente ellas, sí, ellas, las compañeras de aula de Omar, ahí estaban listas y dispuestas; Sandra Martínez, Margoth Martínez, Martha Albán, Dolores Raura, Elena Jiménez, Lorena Zambrano, Mirian Villacís, Sonia Cayo, Germania López, Germania Vilcaguano, Teresa Rengifo, Amada Amores, Carmen Molina, Lili Pacheco, Gladys Velasco, Karla Zurita, Wagner Ibarra, David Tapia, Fanny Espinoza, Isabel Cando, Edison Erazo, Jaime Zambrano, Lore Freire, Laurita Hidalgo y mis entrañables amigas la Giri, la Vivi, la Cris, la Pauli, la Marthi, la Carmita, la Wilma, la Moni, Segundito, Carlos, Gladys, Jilma, María del Carmen, Jenny, Conchita, Jaqueline, Sayda, Marianita, Marielita, Kary, Mariuxi, Pilar, etc. Y todos y cada uno de los alumnos de Contabilidad y Auditoría de aquella época, sin desmerecer otro joven destacado y representante estudiantil como lo fue Francisco y una dama de la cátedra y mujer ejemplar de sus alumnos Carmita Terán.
A Omar siempre se le recordará como un gran estudiante universitario, como un gran líder universitario, como un funcionario universitario destacado y el gran ser humano que sigue siendo y seguro lo será siempre.
La Universidad Técnica de Cotopaxi ha formado grandes intelectuales, que hoy son ejemplo y muestra de que el talento local solo necesita de pequeñas oportunidades para ser grandes y verdaderos profesionales con principios y valores al servicio ciudadano.
Me faltarían libros o quizá enciclopedias para reconocer a cada uno de los estudiantes y maestros que han dado lustre a este establecimiento de tercer nivel en nuestra querida provincia.
Son 25 años de aporte y vinculación universitaria al servicio cotopaxense.(O)