Una parte de la sociedad toma conciencia de los efectos del cambio climático en el planeta, el sector trasporte se lleva la corona en el consumo de energía fósil; los datos de consumo difieren, sin embargo, cerca de un 40% de la energía que produce el mundo se destina al sector transporte (diésel y gasolinas).

Este consumo tiene implicaciones climáticas, la combustión de los combustibles libera gases de efecto invernadero los cuales según varios estudios son los responsables de modificar el clima del planeta y todo parece indicar que estamos a tan solo 2 grados centígrados de no poder revertir las alteraciones, las mismas que al superar dicha barrera traerían consigo modificaciones climáticas permanentes y perjudiciales para la vida en el planeta.

Varias innovaciones prácticas y otras bastante ingeniosas se vienen desarrollando con el fin de reducir las emisiones de CO2, algunas de las mejores están en el sector transporte.

La solución al problema de autonomía de los autos eléctricos parece encontrar una solución en las carreteras electrificadas y esto solo es el inicio de una revolución en materia de obra civil al hablar de carreteras que cumplirán la función de pavimentos y de estaciones de recarga.

La meta de realizar viajes largos presenta cuatro barreras al auto eléctrico, la primera es la autonomía aunque se ha mejorado mucho en el tema y actualmente la autonomía de estos vehículos es de 300 km, además está el tiempo empleado para repostar las baterías de los autos (los súper cargadores llegan a completar una recarga del 80% en 20 minutos, sin embargo esta tecnología no está disponible en todos los despachadores una recarga normal está en promedio de 2 a 3 horas). La tercera limitante es el alto costo de las baterías (debido a los escasos metales utilizados en su producción). Y por último y no menos importante esta un tema de logística de movilidad, en el mundo en grandes distancias no se dispone de una extensa red de estaciones de recarga eléctrica, de hecho la red de abastecimiento para los vehículos no se extiende a las grandes carreteras y no está presente en todos los países, la red cubre un radio que no supera los límites de las grandes urbes.

A todos esos inconvenientes la recarga de los autos al  desplazarse parece atacar los cuatro inconvenientes mencionados. Tres países vienen trabajando para perfeccionar esta tecnología y una vez más Europa lleva la punta en el sector automotriz, Alemania, Francia y Suecia tienen sus primeros tramos de carreteras electrificadas, todos ellos son caminos experimentales donde se pone a prueba los materiales, vehículos y la tecnología en sí misma para detectar fallas antes de pasar a una etapa comercial.

Existe toda una política que da impulso a estas tecnologías en Europa, eso a futuro representará una reducción en los impuestos, al menos es el caso de Alemania.

Esta tecnología al momento es experimental en camiones, los cuales disponen de pantógrafos para conectarse a los cables aéreos (mecanismo similar al sistema trolebús en Quito), a medida que los camiones circulan también se recargan.

Fue en Suecia en 2016 cuando se inauguró la primera carretera de este tipo, sin duda en los próximos años escucharemos sobre este tema, sobre todo porque Corea del Sur ya tiene lista una flota completa de trasporte pesado listo para cursar una carretera electrificada inalámbrica que aprovecha de la resonancia magnética para alimentar estos vehículos; este tema ha tomado relevancia en el sector automotriz.

Al parecer el gobierno Sueco tiene bueno resultados actualmente con sus primeras carreteras electrificadas puesto que tiene planes ambiciosos como construir 2000 km de carreteras con esta tecnología.

Esta opción está diseñada para el trasporte pesado y a futuro se espera de soluciones a los inconvenientes del transporte público. (O)