Vamos a los supermercados, tiendas y en el comercio en general encontramos muchos productos de diferentes lugares, calidad y precio.
El lema hoy por hoy es consumir productos nacionales. Estoy de acuerdo con contribuir con el crecimiento de la industria ecuatoriana. Pero, ¿qué pasa con el estándar de calidad y precio? El producto que compramos debe ser un producto excelente, y que cumpla con nuestra expectativa, además de que el precio esté a nuestro alcance. Hay ocasiones en que nos topamos con productos nacionales que no cumplen con los requisitos y por eso muchas optamos por comprar al competidor.
Si la industria ecuatoriana quiere destacarse y que los ecuatorianos consumamos los productos hechos aquí, debe estar a la altura de cualquier producto de su nivel y que su estándar y calidad sean iguales o por qué no superiores. Nuestra mano de obra es excelente y se debe aprovechar al máximo este valor agregado que poseemos.
No debemos conformarnos con un producto que no esté en condiciones óptimas necesarias para el consumo. Además, con la factura -si la hubiere- se podría devolverlo si no cumple con todas las normas.
Los comerciantes de la calle deben tener al día un permiso para funcionar y cumplir con las normas de calidad y aseo básicos para que sigan operando. Creo que en este sentido falta mucha disciplina por parte de los comerciantes informales, que como su nombre lo indica no están regularizados y no aportan al mejoramiento de la calidad y seguridad del producto.
En el mercado internacional la competitividad hoy en día exige a las organizaciones adecuar su sistema de gestión y de producción a nuevos estándares para alcanzar un nivel óptimo de calidad del producto y del servicio.
Ahora, como herramientas de gestión para las empresas -además de la norma ISO 9001, que es el estándar más conocido a nivel internacional en lo que a gestión de calidad se refiere- existe la ISO 13485 de calidad para los productos sanitarios entre otros, los cuales ayudan a mejorar los procesos, el rendimiento de las personas, la relación con los proveedores, mejora los resultados económicos, y además, mejora la imagen de la entidad.
Los emprendedores deben tomar en cuenta todo lo que implica empezar con un negocio, para que obtengan buenos resultados.
No dudemos como clientes en dar nuestro punto de vista sobre el producto que recibimos, así como también de denunciar a la autoridad pertinente si nos hemos sentido estafados por recibir un producto en mal estado, o un servicio que no merecemos.
Pensemos que para sacar adelante un negocio hay que comprender que la competencia es importante, pero si se cumple con todas las normas nuestros productos y servicios pueden llegar a ser superiores y por qué no, los mejores del mundo.(O)