La buena gestión del Instituto Nacional de Previsión en su campo de acción de la protección social, hizo que en la Ley de 1935, se ampliara su estructura orgánica y administrativa con la creación de un Departamento de Asesoría Matemático-actuarial encargado del l ordenamiento de datos estadísticos del naciente sistema de resguardo social obligatorio. La nueva estructura orgánico-administrativa contemplaba, además, la preexistencia de un Departamento Jurídico, un Departamento de Auditoria, un Departamento de Estudios y Publicaciones, información y difusión y un Departamento de Estudios Legales.
Llegamos a 1937, año en el cual se produce la creación del Departamento Medico Social, por iniciativa del médico ambateño Dr. Pablo Arturo Suarez, quien promueve el establecimiento orgánico de esta dependencia con el propósito de brindar asistencia médica y prestaciones en especie (medicamentos) o en dinero (subsidios) al trabajador afiliado, ofreciendo un seguro de enfermedad más completo, incluyendo servicios: médico-quirúrgicos, dentales, farmacológicos y obstétricos para la mujer trabajadora afiliad. Se complementaba todo este paquete prestacional con atención especializada en materia de riesgos en el trabajo y enfermedades profesionales.
Para explicar la creación de esta dependencia especializada de la seguridad social, señalaremos que se diseñó un programa de creación y construcción de 11 unidades médicas (Dispensarios): dos en Quito, uno en Cuenca, uno de Guayaquil , uno en Ambato, uno en Riobamba, uno en Portovelo, uno en Loja y tres en Manabí. Toda esta importante infraestructura demando en esa época una gran inversión, tremendamente millonaria y fuera de presupuesto, esta situación en la actualidad es la misma va creciendo sin el debido sustento económico institucional -de manera astronómica, Los recursos que se recaudan para la prestación medica no cubren los gastos que debe hacer el sistema.
En 1938 se produce la renuncia del Dr. Pablo Arturo Suárez, primer presidente del Departamento Médico, quien lo reemplaza en la Dirección de los Servicios Médicos es el Dr. Carlos Andrade Marín, distinguido galeno, quien luego de los correspondientes estudios, amplia la red de dispensarios de 11 a 23 en ciudades donde existían centenares de afiliados tal el caso de: Atuntaqui, Otavalo, Latacunga, Tulcán, Machala, Ancón, Durán, Bucay, el Tambo y Babahoyo. Todo esto justificado con el número de enfermos tratados y las atenciones médicas brindadas.
Crece en su infraestructura nacional del Departamento Médico social, con una falta oportuna de capitalización del seguro de salud que subsiste hasta la fecha, sumado la crisis económica que vivía el país y el mundo con la Segunda Conflagración Mundial, sin embargo de lo cual el Departamento Médico Social, siguió ampliando su cobertura y modernizando la infraestructura existente, se adquirieron equipos médicos de última tecnología y en general se buscó consolidar la protección en salud de los afiliados.
En 1958 se inicia la construcción del Hospital símbolo de la seguridad social en el Ecuador, nos referimos al Hospital Carlos Andrade Marín, obra diseñada por el arquitecto alemán Walter Distel, la misma que fue concluida e inaugurada el 30 de mayo de 1970.
En 1942, en el Gobierno del Presidente Carlos Alberto Arroyo del Rio, se dicta la Ley del Seguro Social Obligatorio, mediante Decreto No. 1179, de julio de 1942. Esta Ley tiene como antecedente la llegada al país un Actuario Dr. Emilio Schoenbaun en 1939, este Actuario para 1941 presenta un extenso informe orgánico-administrativo, matemático-actuarial, determinando las graves falencias del sistema y recomendando correctivos, entre ellos la contribución del Estado para el pago de pensiones y la contribución directa de los empleadores al seguro de salud.
En la Actualidad y a partir de la vigencia de la Ley 2001-55, de Seguridad Social, publicada en Registro Oficial No. 465, de 30 de noviembre del 2001, el Seguro de Salud para los afiliados está a cargo de una Dirección Especializada, encargada de la salud individual y familiar con la misión de proteger a sus afiliados de las contingencias de enfermedad y maternidad, con las permanentes limitaciones de su financiamiento con el que nació. (O)