La historia se repite en 1935, después de que el Presidente Dr. José María Velasco Ibarra fuera derrocado, y por propias declaraciones manifestara “que se precipitó contra las bayonetas” y que su sucesor, el doctor Antonio Pons, renunciará a su encargo de la Presidencia de la República ante una Junta de Oficiales del Ejército, -quienes a su vez-, encomendaron el poder al ingeniero Federico Páez, en cuyo ejercicio se produce la Reforma a la Ley de Jubilación, Montepío Civil, Ahorro y Cooperativa con la expedición de la Ley de Seguro Social Obligatorio, dictada mediante Decreto Supremo No. 83, de 5 de diciembre de 1935.
Esta nueva normativa establecía la afiliación “voluntaria” con una aportación equivalente al 10 % de su último sueldo; suprime una serie de reconocimientos de tiempos de servicio por ser autores de obras científicas o literarias publicadas; establecía los requisitos para jubilación ordinaria con 25 años de aportación y la extraordinaria por incapacidad permanente para el trabajo total o parcial; estableció un tope máximo de pensión en S/. 800,oo sucres mensuales. En esta nueva Ley se dispuso la creación del Instituto Nacional de Previsión, como ente rector del Sistema Nacional de Seguros Sociales, dándole a la Caja de Pensiones una función ejecutiva, concediéndole personería jurídica y patrimonio propio, “distinto de los bienes del Estado” y bajo la dependencia del nuevo Instituto de Previsión. La nueva Ley faculta a la Caja de Pensiones adquirir terrenos, construir viviendas y entregarlas en venta o arrendamiento a sus afiliados. El nuevo marco jurídico otorgo facultades legislativas secundarias y de fiscalización al naciente Instituto de Previsión, -en consecuencia- podía dictar ordenanzas, resoluciones, reformar estatutos y aprobar reglamentos, instrumentos jurídico-legales que en ultimo termino debían ser aprobados por el Presidente de la República, con lo cual se iniciaba la inobservancia de la autonomía institucional y se preparaba la “coordinación” de la seguridad social ecuatoriana con los gobiernos de turno.
Al Instituto Nacional de Previsión le correspondía la aplicación del Seguro General Obligatorio, por medio de la Caja de Pensiones y de la Caja del Seguro que se crea en 1937. El Instituto además, cumplía funciones de Tribunal de Apelación de última instancia, con funciones de fiscalización, coordinación, control y vigilancia del trabajo desarrollado por las Cajas de Pensiones y del Seguro, así como del Departamento Médico. Sancionaba el Presupuesto General del Seguro Social Obligatorio y para las inversiones de las Cajas. El Jefe Supremo conformo una Comisión Especial que se encargó de elaborar varios cuerpos legales como: la Ley de Agremiación Obrera, la Ley de Censo, la Ley de Misiones Sociales, la Ley de Responsabilidad sobre Riesgos de Trabajo, el Decreto que obligaba a la inscripción obligatoria de obreros y trabajadores privados, el Decreto que establecía la participación del Instituto de Previsión en las sucesiones Intestadas, el Decreto Supremo que reformaba el Código Civil sobre hijos nacidos fuera de matrimonio, el Decreto que regulaba el funcionamiento de los Montes de Piedad, Adicionalmente autorizaba la contratación de un Actuario para que produzca el primer informe actuarial de la caja de Pensiones (Act. Miguel Castro- de nacionalidad Chilena). Se creó un Departamento de Asesoría Técnica, el mismo que en 1942 paso a denominarse Departamento Matemático Actuarial y de Estadística, con el objetivo de que se encargue de elaborar los balances generales y presupuestarios del sistema.
El Instituto Nacional de Previsión inició su vida jurídica el 1 de mayo de 1936, con el mandato de implementar el Seguro General Obligatorio y ejercer la dirección del Patronato Nacional del Indio y del Montubio. Inició sus actividades con un directorio de 11 miembros: Dos nombrados por el Poder Legislativo, uno por cada Cámara (Senado y Diputados). Un representante del Ejecutivo. Uno por el Poder Judicial. Uno por el Magisterio Nacional y Municipal. Dos por los Municipios del País. Uno por los militares. Uno por los obreros. Uno por los campesinos y uno por los demás grupos de afiliados. (O)