Para los que somos de la “vieja escuela”, esos que tuvimos “Cívica”, “Lugar, Provincia y Patria” y todas aquellas materias similares, esos que en tercer grado salíamos a recorrer la manzana de la escuela y de deber teníamos que poner los nombres de las calles de la manzana de la casa, esos que nos aprendíamos las 5 parroquias urbanas y las 10 rurales de Latacunga, los 7 cantones de Cotopaxi, las 21 provincias de país (de esa época), sus capitales, las hoyas y los límites provinciales, para nosotros, el 12 de Octubre se celebró el “Descubrimiento de América”, pero cada vez que llega esta fecha entro en pánico ¿se ha dado cuenta que todos los años tenemos más violencia entre los involucrados en su recordación?

Y es que hay 2 bandos, los que lo celebran desde el “lado español” y los que lo hacen desde la “resistencia indígena”, los primeros que llegan a creerse más españoles que la paella, descendientes directos de Don Fernando y Doña Isabel, los Reyes Católicos y casi casi ahijados de Colón y los otros que dicen que los españoles nos lo robaron todo; dos bandos que el 12 de Octubre son capaces de matarse entre sí, pero que en el censo nunca se dijeron blancos o indígenas sino mestizos, lo hicieron en español y claro disfrutan de esa bella mixtura que en el arte, la cultura y el folklor se dio.

No justifico ni lo haré nunca, la muerte de tantos indígenas en obrajes y batanes (sí, más clases de historia), ni los saqueos para enriquecer bolsillos propios, ni la imposición de una religión o de cultura VENGA DE DONDE VENGA, prefiero más bien reconocer que los hechos se sucedieron como ya sabemos y que la experiencia histórica debe servirnos para aprender y humanizarnos, no para discutir por aquello que hace más de 5 siglos pasó.

Y es que en muchos casos quienes opinan contra la muerte de los indígenas, son los mismos que callan ante los asesinatos de millones de rusos en la revolución de 1917 y los gobiernos siguientes hasta la caída de la Rusia comunista; los que lanzan dardos contra los saqueos de oro, nada dicen de la pobreza que en Cuba, Venezuela o Nicaragua, gobiernos de su línea, han multiplicado, mientras la clase dirigencial anda en yates, aviones de lujo o carros inimaginables para los comunes mortales; o peor aún, los que se quejan de la imposición de ideas durante la colonia, que son los mismos que al final nos dicen “si no acepta nuestras condiciones no hay diálogo”.

Pero del otro lado tampoco son angelitos, se reconocen españoles pero niegan que la España colonizadora es también mora, que raza pura no hay, que de hecho la Península Ibérica es quizá el más mestizo de los territorios europeos porque fue conquistado por romanos, turcos, musulmanes, griegos o franceses, porque se mezcló con marroquíes y africanos en general, por lo que hablar de línea directa es sino imposible, al menos poco probable y son los mismos que “para reconectarse con la naturaleza” van a terapias shamánicas con ayahuasca, en las comunidades indígenas y que venden la experiencia como “lo mejor de mi país”.

Yo me siento orgulloso de mi mestizaje, cada 12 de Octubre me lo recuerda, le voy al Barcelona de España, adoro ponerme poncho cuando hace frío, me encantan las habitas cocinadas con choclito y queso pero también el pulpo a la Gallega, creo que Catalunya es España y no una nación independiente (eso casi me cuesta el grado de Máster en la U) y lo más importante, adoro hablar el idioma con más emoción de todos, el español, en donde “los tonos” marcan diferencias en las palabras y transmiten emociones, estoy orgulloso del cuy andino y del tinto de verano o de la sangría y siendo así lo invito estimado lector a vivir a plenitud “la fanesca” que somos, con raíces diversas pero una sola identidad, la ecuatoriana.