Sitio abandonado donde trabajaba la minera en la parroquia Palo Quemado. FOTO G.T. LA GACETA

El cianuro que se utiliza para la extracción del oro contamina la tierra y el agua por años y los vuelve inservibles para el consumo.

Desde hace muchos años en la parroquia de Palo Quemado del cantón Sigchos, existe como testigo mudo una parte de la infraestructura y suelo árido, donde hace tiempos funcionaba una empresa minera que extraía oro.

En este sitio sólo con acercarse se puede oler a azufre y cianuro, que han contaminado el suelo y el ambiente; tierra que ha quedado estéril donde nadie se ha dedicado a sembrar por sus condiciones.

Ahora según varios moradores se ha conocido que nuevamente pretenden abrir la mina para volver a la explotación del oro; acción a la cual todos los habitantes de esta parroquia se han opuesto debido a que hay mayor cantidad de habitantes y cultivos de caña, los cuales sería afectados.

“El verdadero oro que tenemos en nuestra parroquia es la caña, de donde se procesa y se saca la panela granulada” dijo, Genaro Andino, habitante del sector; quien enfatizó que es lamentable pasar por ese sector y ver todo el daño que ha causado hace años esta minera.

Explicó que se han reunido entre todos los habitantes para formar un frente en contra de las operaciones mineras en la zona, situación que defenderán hasta las últimas consecuencias, porque estas son tierras eminentemente agrícolas y ganaderas.

“La sola presencia de la minera se afectará a toda zona, porque el olor a cianuro que se esparce en ambiente contaminará también las plantaciones y ni qué decir del agua que baja por las quebradas, contaminará el suelo y matará todo lo existente en nuestro río”, agregó.

Para, Rosa Jácome, ganadera del lugar, este es un gran problema, porque si desde hace años no se ha quitado el olor a sulfuro en ese lugar no se diga ahora que quieran volver hacer funcionar la mina.

“Si usted se da una vuelta por donde estuvo ubicada la mina, podrá ver que no hay viviendas, ni animales, ni cultivos, porque los animales no comen el pasto cercano y la caña se vería contaminada”, enfatizó.

Los habitantes explicaron que ya han puesto varios oficios en el Ministerio de Ambiente y en el de Minería para que no se permita otra vez la operación de la minería y al contrario toda la zona se declare como reserva natural.

Solicitaron, además, que las autoridades de la provincia, el Gobernador y el Prefecto se pongan al frente de este problema, apoyen los habitantes para que ninguna minera pueda destruir el suelo fértil donde produce caña de azúcar, plátano, naranjilla, ganadería y por ende productos lácteos. (I)

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