Sigue la armonía

Día viernes 20 de marzo de 2020 del año del Señor

Sobresaltado una vez más abrí mis ojuelos a eso de las 6:00, de tanto despertarme toda la noche me había quedado ‘ruco’, como autómata encendí la televisión para conocer de fuente directa los acontecimientos de virus covid-19, los noticieros entregaban cifras de personas contagiadas suministradas por Alexandra Ocles’, secretaria de Gestión de Riesgos, apuntaba que Guayaquil, Quito, Babahoyo crecían en contagios, en las otras urbes muy pocos infectados, Cotopaxi una excepción, en el mapa nada se reportaba, ¡uff!, qué alivio, al instante interpreté que estamos exentos de la infección, pues la provincia Panzalea y Tacunga se encuentran asentadas en un valle frío y con mucho viento, este fenómeno natural -según parece- coopera a que no se expanda el virus, bueno, las ideas en tiempos de crisis asiste a llevar esperanzas, aunque, diciendo la plena, los nervios le hacen decir a lo mejor inequívocos a uno.

Más tarde en cadena nacional el presidente Moreno anunció una serie de acciones que incluyen bonos, canastas de víveres y cooperación en el sector privado, que el BIESS abrirá una línea especial de créditos quirografarios de hasta 2500 dólares con tasas preferenciales. Los préstamos tendrán tres meses de gracia para empezar a pagarse.

Mas la convivencia dentro de casa sigue con armonía, luego del desayuno, a dar vueltas como trompo en el patio para reducir la tensión y aprovechar la cotorrea con los panas, falta pico para conocer de intimidades, del acontecer nacional, principalmente los aciertos y desaciertos de los mamiticos políticos que gobiernan y de los que hacen oposición al gobierno, -no aciertan una-, caminar unos cuarenta minutos me tiene en línea mi panza, librillo y bonete, en esas la Samba me encuentra fuera desembuchando las ideas y, cordialmente me pide: “-pon tu ropa en la lavadora-“, me indica la cantidad de detergente  que va en el artefacto, la ubicación de las prendas, la blanca no tiene que mezclarse con la ropa de color; interiores, pañuelos y calcetines en otra tanda, inmediatamente cumplí con la disposición, a los 60 minutos estuvo lavada la vestimenta, mas mí alcaide pasó revista ropaje por ropaje, sin dolor y de ‘guan’ me dijo que no está bien lavados los cuellos de las camisas, siguen cochambrosos, hay que repasar en la piedra de lavar para que queden muy limpias, ¡hijole!, ¡-así ha de ser-¡, con fortaleza, sin quejarme y rebelarme  me acordé de mis tiempos universitarios, sapo-onis (jabón) en mano a retoque de  la ropa percudida, le sacudí contra la piedra una y cuanta veces puede para desquitarme del virus y de lo que presumía venía, ser preso de mi destino por estos chinos “”que no dijelon la veldad soble el hololoso contagio-“ y exportaron el veneno tal si fuera producto de calidad.

Pasó revista de mi tarea y secamente afirmó “-tienes recreo-“, sin comentarios, a leer a Pitágoras, no antes haber almorzado y merendado de mala gana, por la noche permanecer frente a la televisión y martirizarme con las novedades del covid-19, desalentador lo que vivo, ¿y podré dormir?, ni de fundas.

Día sábado 21 de marzo de 2020 del año del Señor

Maria Alexandra Ocles, titular de la Gestión de Riesgos y la Ministra de Salud Catalina Andramuño, mediante cadena nacional dicen que  existen 506 casos positivos, actualizan las cifras de la emergencia por coronavirus, 381 casos en Guayas, al más ateo le pone de punta los pelos por los datos, a estas alturas todos nos sometemos al Altísimo. Quiero escapar al páramo, ese es mi lugar de vida para olvidarme por un momento de lo que pasa en el mundo y en el Ecuador, mas este no es un sábado común y que solo se puede salir para abastecerse de comida, medicinas o gasolina y rige el pico y placa, en Italia siguen aumentando los casos porque las medidas no son tan estrictas-, será cierto que nuestros administradores gubernamentales son ‘más mejores’ que los italianos, ¡chévere!, estamos hechos, pero hechos una masa de nervios, la prohibición  de salir de casa me detiene, añoro mi existencia de campesino.

En mi hogar en este día sigue con afinación, nadie ha perdido la ausencia de agitación y de nervios en la forma de actuar, me enseñan a limpiar con agua los utensilios domésticos, me entregan pocos trastes y rápidamente me puse bajo el dominio de la autoridad.

-Entre estas y las otras-, ¡-ven, ven-¡ no puedo garrapatear y describir lo que me pasa, enseguida llegaron las tinieblas de la noche pensando: ¿qué nos vendrá mañana?

Hasta la próxima parada, dónde me dejará el Tren Bala (O)