Angustia en Guayaquil

Día sábado 4 de abril del 2020 del año del Señor

Hay una noticia incierta que corre en Guayaquil, ¡huele a muerto!; el virus se ha ensañado en lo más profundo de la ciudad donde habita la extrema pobreza; los negros, los cholos, los que se desplazaron de las montañas para  cazarle al destino un porvenir en una urbe que se pone más egoísta con los que menos tienen. En esos lugares informales hay asentamientos irregulares y con poco acceso a los servicios, con construcciones sin planificación hechas de madera, caña guadua y plástico; a estos seres humanos sin techo por ser desposeídos de Dios y del Gobierno quieren imponerles salubridad con el lavado constante de las manos con jabón para evitar el contagio; si no tienen el líquido vital peor dinero para comprar el detergente, ¿cómo pueden evitar el coronavirus? Hoy, con ese sistema precario de salud los “condolidos” burócratas pretenden darse por entendidos cuando días atrás ni siquiera la partera les asistía; a la brava les encierran a los desposeídos en sus covachas para sortear la enfermedad epidémica sin dar una adecuada información, ni un mísero radio para enterarse y sortear a la muerte tomando las medidas adecuadas de aislamiento. Por el hacinamiento se dificulta la cuarentena, pues los pobladores siguen saliendo a las calles a buscar trabajo y comida pues el hambre no entiende de enfermedades. La realidad que conviven los moradores suburbanos de Ciudad de Dios, Monte Sinaí, Causarina, Esmeraldas, Nigeria, Isla Trinitaria, Batallón del Suburbio y cientos más carcome el alma. La pobreza, la marginación, la miseria y las desigualdades sociales no se erradica, porque los pobres son necesarios económica, social, política, moral, religiosa y militarmente para la supervivencia de los oportunistas de siempre. La noche anterior ya se comentaba acerca de este suceso “-qué huele a muerto-” como un sordo rumor que se cuela a través de la ventana del desconsuelo, mientras el Gobierno mira impávido las olas del desastre que llevan a miles de familias guayaquileñas en la pérdida de la esperanza, de no poder enterrar a sus muertos, de no poder ingresar a los hospitales a los agonizantes. ¡Y horror de horrores!, ¡temen que les lleven al hospital porque allí se van a infectar!

Domingo 5 de abril del 2020 del año del Señor

Domingo de Ramos, dentro de casa, es el séptimo y último día de la semana litúrgica de la cuaresma, principio a la Semana Santa, celebración religiosa que la mayoría de los cristianos recuerda la entrada de Jesús, el Cristo, en Jerusalén. A la liturgia, guambrito, a asistir a la Eucaristía por vía telemática en estas horas de sobresalto; la fe se agranda, el Papa Francisco nos reconforta celebrando misa en una vacía Plaza de San Pedro. A las almas necesitadas este rito da alivio, y en ella pidió valentía ante el coronavirus que suma 65.000 muertos en el mundo.

Lunes 6 de abril del 2020 del año del Señor

Los noticieros comunican desde tempranas horas que el día martes 7 de abril, los Jueces Nacionales que conocen el caso “Sobornos” o “Arroz Verde” van a dictar sentencia en contra del ex Presidente Rafael Vicente Correa Delgado, sus camaradas de ruta y abolengo, de algunos contratistas que entregaron dinero obligados o “voluntariosos” para las campañas políticas de la agrupación “Alianza PAIS”.

Mefistófeles, en estos días de recogimiento y acorralado por la sentencia que ve caer directito en su “tocte”, desde la belga arma la tarima teatral; sus seguidores y las redes millonarias de comunicación le proclaman el “Salvador de la Patria” y perseguido político, traicionado por el Judas de Lenin; sin abandonar su cantaleta para causar atención, repiten incansables: “el pior” gobierno de la historia”. ¿Y el de él?, el más “pior” de todos los “shuguas” (no le pongo “guagra” porque le ofendo al ganado).

El “Rajuel” se estará halando de los cabellos por haber sido confiado y sentarle de candidato a Lenin; también se arrepentirá de haber ordenado al Pozo que proceda con el apagón. Con el pasar de las aguas bajo el puente de la historia, Lasso estará muy agradecido con Correa: ¡de la que se libró!

Preguntita sobre la sentencia que se dictará el martes 7 de abril del 2020: ¿Si Rafico ya no tiene al bonachón Galito Chiriboga ni al Carlos Baca de Fiscales Generales, y tampoco al Gustavito Jalkh para que controle a los jueces, quién le podrá salvar? ¿Yo, el Chapulín Nebot?

Hasta la próxima parada, dónde me deje el Tren Bala. (O)