Con una cara renovada Latacunga recibió el Adviento y la Navidad; si bien es cierto el sentido de esta fiesta es mucho más profundo, también en cierto que la ciudad debe estar cada día mejor presentada como un símbolo de sus costumbres y tradiciones; sin olvidar que fuera una de las ciudades más bellas y limpias del centro del país.
La tradición católica tan arraigada entre nosotros, sembró con primor el amor profundo al Niño Jesús, el Adviento da paso a la Navidad que culmina en la fiesta grande del día de ayer, la Pascua de Navidad. Dios con nosotros, Jesús ha llegado y la tierra entera se llena de gozo; y es que no son sólo palabras, el verdadero ambiente navideño, lejos del materialismo comercial, deja una dulce sensación de paz, perdón y esperanza.
El pueblo vive estas fechas con alegría y devoción, las viejas calles de la ciudad están llenas de chagrillo, pétalos de rosas de distintos colores que dan fe del Pase del Niño. Las iglesias están llenas de flores e incienso, de devotos que ofrecen misas al pequeño Jesús.
Que esa alegría y esa paz sea vida en todos los hogares de nuestra provincia; que esa esperanza se mantenga entre todos sin ninguna distinción.(O)

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