Centenares de feligreses asistieron a tomar la ceniza

Con el miércoles de ceniza inicia una época de reflexión cristiana, el vicario de la Diócesis de Latacunga, explicó que alejarse de los sentimientos negativos y limpiar el corazón es fundamental para continuar con la vida.

Desde las 07:00 miles de fieles católicos asistieron a las iglesias de Latacunga; su objetivo recibir la santa ceniza que marca la frente de los católicos con una cruz, y marca también, el inicio de la cuaresma.

Pedro Casa, vicario de la Diócesis de Latacunga, explicó que este tiempo es un tiempo de reflexión que debe estar acompañado de tres prácticas cuaresmales: Solidaridad, es decir, ser misericordiosos con los demás, especialmente con los más necesitados, pero hacerlo sin esperar retribución.

La segunda práctica cuaresmal es la oración, pero no entender este espacio, como un montón de solicitudes a Dios, “la oración es para comprender los planes que tiene el Creador con nosotros, no para buscar que se cumplan nuestros deseos”, aseguró Casa.

La tercera práctica cuaresmal es el ayuno, comprendido, no solo como el acto de privarse de los alimentos, sino también, el privarse de realizar prácticas no cristianas, como el odio, la venganza, la crítica. El Sacerdote manifestó que este tiempo es propicio para desechar las malas prácticas, y reemplazarlas por mejores conductas, llamó a dejar de hablar mal de las demás personas, buscar fijarse en lo bueno que tienen cada uno en vez de lo malo.

“Polvo eres y en polvo de convertirás”

En la cultura bíblica, la ceniza constituye un signo que expresa la precariedad de la vida, el resultado de un órgano viviente, cuando termina su existencia. Eso significaba el hecho de que, sin Dios, no hay vida. Si falta Dios, a causa de faltas propias, entonces el humano es como ceniza; de ahí la frase bíblica: ‘Acuérdate que eres polvo y en polvo te has de convertir’; es decir, el ser humano, privado del Espíritu es solo materia que, eventualmente, dejará de vivir.

En la liturgia anterior al Concilio Vaticano II se solía imponer la ceniza al usar la mencionada frase tomada del libro del Génesis, capítulo 3, verso 19. Actualmente se prefiere emplear las palabras: “Conviértete y cree en el Evangelio”, tomada del Evangelio de San Marcos 1, 15. Durante el rito, el penitente se acerca y responde “amén”.

La ceniza era muy empleada en la cultura bíblica para expresar arrepentimiento. Cuando se cometía alguna falta contra Dios y se quería hacer penitencia, las personas se cubrían con ceniza desde la cabeza.(I)