Mientras en esta tierra se ha vivido con la preocupación de una súbita erupción del Cotopaxi, el mismo que tiene un marcado deshielo y seguramente no podrá ocasionar los daños que señalan los mapas de riesgo, nos olvidamos que esta tierra, no desapareció por las erupciones, más bien estuvo a punto de terminarse en varias ocasiones por los terremotos.
Ayer que vivimos los reflejos de un fuerte sismo en Perú, se nos vino a la cabeza la idea de lo grave que podría ser en la actualidad un terremoto en esta tierra, las construcciones de dos, tres y más pisos, muchas de ellas, ni siquiera tienen permisos, son construcciones que las adaptan según las necesidades de sus dueños.
Esta improvisación que impera en nuestra tierra, podría convertirse tranquilamente en una bomba de tiempo, una bomba de tiempo que podría cobrar la vida de cientos o tal vez miles de ciudadanos, para nadie es secreto lo permisible que ha sido el municipio en el caso de las construcciones ilegales, este tema simplemente se arregla con sobornos y regalos y no pasa nada, existe muy pocos registros de construcciones que no se han permitido llevar adelante, y se las ha tirado al piso.
Recordemos que, mientras los vecinos de Quito, han estigmatizado a Latacunga con el tema del volcán, señalándola como zona de riesgo, impidiendo que en esta tierra se desarrollen obras importantes. Hoy la capital se ha transformado de la noche a la mañana, en tremenda zona de riesgo, en donde el aluvión de La Gasca se llevó decenas de vidas humanas y dejó cientos de viviendas destruidas.
Con la naturaleza nadie juega, es impredecible y desde ese punto de vista, podríamos decir con claridad que, todos vivimos en zona de riesgo. (O)