El aceite de palma es uno de los aceites más utilizados en el mundo; se obtiene de los frutos de la Palma Africana y se encuentra como materia prima tanto en alimentos como en productos cosméticos. Es el ingrediente principal en alimentos procesados de panadería, aperitivos, snacks salados, productos precocinados, cremas untables, coberturas, etc. Y es tan utilizado porque es muy económico, agradable al gusto y de textura aceitosa estable a cualquier temperatura; también tiene mayor durabilidad ya que se oxida menos que otros aceites.
Sin embargo, en la parte ambiental, causa una serie de daños al instalar un monocultivo de la palma aceitera, porque se tala la selva nativa en países como Ecuador, Indonesia y Malasia con efectos irreversibles en los valiosos ecosistemas y su biodiversidad. La deforestación a gran escala pone en riesgo el hábitat de especies amenazadas como el orangután o el tigre de Sumatra y las aves en Ecuador, que se encuentran al borde de la extinción. Además, como cualquier tala de bosque o selva, genera emisiones de CO2 que contribuyen a la crisis climática actual.
No se puede dejar de mencionar los riesgos que significa para la salud, desde el punto de vista nutricional no es una opción saludable, ya que se trata de un aceite muy alto en grasas saturadas que, según los expertos, contribuyen al aumento de los niveles de colesterol, provocando la obstrucción de las arterias, lo cual conlleva problemas coronarios. Además lo encontramos con más frecuencia en productos ultra procesados porque se trata de un ingrediente barato que otorga textura y apariencia agradable al consumidor. Aquí cabe mencionar los resultados de un estudio donde se comprobó su nocividad para la salud, varias personas consumieron una dieta a base de aceite de palma y tan sólo en 5 semanas aumentaron su colesterol LDL (colesterol malo)
Además, los estudios científicos llevan a relacionar el consumo de este producto con el cáncer. La Agencia Europea de la Seguridad Alimentaria, afirma que cuando el aceite de palma se calienta a más de 200ºC en procesos industriales produce ácidos grasos con la capacidad de modificar el ADN y provocar cáncer.
En nuestro país no existe control de calidad para el bienestar de los consumidores; como tampoco las normas de cultivo de la Palma Africana ni mucho menos la obtención del aceite que debe ser por expresión en frio, pero una manera de evitar su consumo es dejar de comprar productos ultra procesados como galletas, pan dulce, pastelillos empaquetados, helados, fideos instantáneos y margarina. En la medida de lo posible, lo mejor es preparar la comida en casa con aceites más saludables, como el de oliva, el de girasol o elegir productos que sustituyan el aceite de palma por otro tipo de grasa más saludable como la manteca de cerdo, que fue satanizada injustamente por las industrias aceiteras. (O)