Llámese ironías a todas aquellas situaciones que resultan completamente contrarias a lo que se esperaban.

Ya sea, en ejemplos de la vida real o usados en nuestro lenguaje para expresar humor, enojo o exageración, las ironías siempre están presentes. Basada en los últimos sucesos en nuestra ciudad y país me he permitido destacar algunas perlas de la ironía:

  • En enero del 2019 un hombre tomó por rehén a su pareja que estaba embarazada y la amenazó con un cuchillo por una hora y media. Todo esto, frente a diez agentes de la policía que nada pudieron hacer para evitar que aquel individuo apuñalara atrozmente a su pareja en plena calle. Aquel evento conmocionó al país y la policía recibió severas críticas incluso de parte del mismo gobierno. Como consecuencia: la gobernadora y el responsable de la policía fueron cesados, aduciendo que debieron hacer lo necesario para salvar la vida de aquella mujer y su bebé… En junio del 2021 de aquel macabro evento, en Riobamba tres individuos asaltaron con un cuchillo a un adolescente. Frente a esto, un policía intervino y disparó a dos de ellos, causándoles la muerte. La Fiscalía General del Estado sentenció a tres años y cuatro meses por el “delito de extralimitación en la ejecución de un acto de servicio”, adicionalmente deberá pagar una reparación integral de $10.000 por cada fallecido y una multa de $4.250. ¿Quién entiende las leyes de este país? Queda claro que la policía ante cualquier acto delictivo debe pensar dos veces antes de actuar, porque los delincuentes pueden resultar protegidos y víctimas merecedoras de compensación. Al final, pagas si no actúas y pagas con creces si lo haces.
  • En el afán de reducir los contagios se han suspendido las clases, sin embargo se ha considerado la apertura de estadios y la realización de eventos. Queda claro que en nuestro país valen más los partidos de fútbol y los conciertos que el aprendizaje de niños y adolescentes. Qué importa si nos volvemos ignorantes, al fin y al cabo estaremos entretenidos.
  • Cruzar en auto por las calles del centro de Latacunga resulta toda una travesía. Muchas de las veces, incluso es más rápido hacerlo a pie. Hoy, la situación es aún más compleja: La autoridades municipales justificándose con un previo estudio técnico, han colocado una variedad de semáforos en la urbe. Gracias a esta “obra tan necesaria” Latacunga se ha convertido en la ciudad de las luces y la congestión vehicular. Evidentemente esto implicó una inversión considerable de recursos. ¿Pero resultaba prioritario? Aun existen sectores de la ciudad sin agua potable, calles con baches y la inseguridad es pan de cada día, pero lo importante es que ¡tenemos semáforos!

Para nuestra sorpresa e indignación, ironías como estás resultan cada vez más comunes. Con situaciones cómo estás, nos arrebatan la justicia, la dignidad y la coherencia. ¿Es que llegará algún momento en que dejen de presentarse estas perlas de la ironía? 

No lo sabemos, pero mientras tanto solo nos queda actuar de forma cauta e inteligente para dejar de ser parte de este círculo vicioso y dar indicios de un cambio. (O)