El Salón de Honor “Rafael Quevedo Pozo” del GAD Provincial de Cotopaxi, se desarrolló el encuentro de personas con discapacidad. FOTO M.S. LA GACETA

La discriminación que sufren las personas con discapacidad va desde los diferentes ámbitos desde grupos humanos hasta las oportunidades laborales, fue una de las conclusiones abordadas dentro del I Conversatorio Provincial “Liderazgo en Discapacidades” desarrollado todo este día viernes.

Existen muchos ejemplos de vida tanto de hombres como mujeres que han sabido superar las adversidades y el aislamiento social. Carlos Bazurto, estudiante de la Universidad Técnica de Loja, tiene una discapacidad auditiva, dijo que se ha topado con el tema de la discriminación. “Una vez alguien me dijo: que no puedes caminar, no puedes sentarte o estar parado”, a él le pareció algo humillante, pero eso fue su motor para seguir avanzado y derrotar las barreras que se presentan en su camino.

Entre sus objetivos está conocer más sobre las diferentes discapacidades, pero también tiene incertidumbre en el hecho de que su audición cada vez baja más y entre sus retos está aprender el lenguaje de señas. “Cuando esté más preparado me gustaría guiar a otras personas que no nacieron con una discapacidad, pero que con el paso del tiempo la obtuvieron por algún motivo”.

Pues en el caso de Bazurto tuvo que enfrentarse con la discapacidad sin saber el porqué de su existencia. A la par dio algunos consejos y recomendaciones en el sentido de que no siempre hace falta gritar, lo mejor es tratar de hablar un poco más pausado y vocalizar mejor las palabras. De igual forma pidió evitar usar aparatos de música prolongadamente, entre otros. 

El deporte no debe estar excluido de las personas con discapacidad, indicó José Sangoquiza, deportista con discapacidad auditiva. Frente a ello, recomendó que es mejor fomentar la actividad a nivel paralímpico “no todos tenemos la capacidad para involucrarnos en ciertos temas”.

Por lo general se pueden adentrar en el tema de la natación, atletismo, goalball, entre otros, lo que es necesario es difundir, en vista de que en la academia lo que se hace es exonerar aquellas personas para que no haga ejercicio. “Por no saber cómo apoyar a cada deporte simplemente”, añadió Sangoquiza.  

En su caso tuvo que pasar un año en proceso de rehabilitación básica funcional para poder conocer técnicas e involucrarse a la institución. “Nosotros o nuestros familiares nos limitan, pero es por el desconocimiento”, expresó.

 “Si nosotros nos planteamos un reto lo podemos hacer demostrando una vez más que la limitación sólo está en la mente si nosotros lo permitimos”.

Superadas las complicaciones clínicas que atravesó Carlos Herrera, un joven con epilepsia, discapacidad visual y además tiene una enfermedad degenerativa, avanzó con su diario vivir, es columnista en el Diario La Gaceta, escritor del libro el Misántropo y es miembro correspondiente de la Casa de la Cultura.

Su intención estuvo enmarcada en ser el portavoz de buenas energías para el resto. Él se refirió específicamente en el tema de la cultura, actividad que la puede desarrollar cualquier persona. Esto lo dijo en relación a años anteriores donde hubo una propuesta para crear una red de personas con discapacidad para vincularles a las actividades culturales y Herrera fue uno de ellos, comunicó que hasta el momento solo le llegan notificaciones y no se ha hecho nada.

A la par, se pregunta ¿por qué se alejan a las personas con discapacidad de la cultura? En los espectáculos públicos no existe la accesibilidad “un ejemplo en la Casa de la Cultura no existe una ranfla y al ver esa dificultad muchos no llegan a esta institución”. Su llamado es que las autoridades se apropien de esto “porque la cultura hace desarrollar al ser humano” y por ello sugirió que en la provincia exista un grupo de teatro o un coro conformado por dichas personas y sea impulsado por la viceprefectura de Cotopaxi.  

“He tenido la oportunidad de viajar a varios países por mi trabajo y sobre todo por las ganas que uno tiene para vivir y no dejarse morir por el hecho de que hemos nacido especiales”, expresó Marianela García, es doctora en leyes y abogada de los Tribunales de la República, especialista en extranjería y migración. Reveló: “Dios no nos ha dado discapacidad y con ello la inteligencia, capacidad, sabiduría y honradez”.

Esto le ha permitido desenvolverse profesionalmente  y poder ayudar en la Asociación de Personas con Discapacidad Física en Quito, en el cual brinda asesoramiento gratuito a las personas con todo tipo de discapacidad. Ahora se aspira ampliar esta propuesta en Cotopaxi.

Programas de televisión inclusivos, abordó Renato Moncayo, quien desde los 9 años padece de diabetes, todos los días se inyecta insulina y cerca de seis “pinchazos” en los dedos para medir los niveles de glucosa en la sangre. Tanto su cegera como insuficiencia renal son padecimientos secundarios de la diabetes.  

A la edad de 18 años se vinculó con el mundo de la comunidad por casualidad de la vida y esto le ha permitido conocer la música, conocer las realidades tras de los micrófonos y las consolas siendo su filosofía de vida.

Consideró que “es algo que te devuelve todas las ganas de vivir”, fue parte del proyecto “Voces de la esperanza” de la UTC en conjunto con la extinta Secretaría de Discapacidad Setedis. Ahora es el primer presentador no vidente de la televisión ecuatoriana en cable codificado la Marca TV se considera ser el profesional “detrás de las gafas” que quiere llevar un mensaje a la colectividad.

“Las barreras no son física ni subjetivas, sino bastante objetivas y son las Leyes”, pues expresó que todo lo que está escrito en las leyes es “letra muerta”, ya que al entrar alguna institución pública o privada son sujetos a maltratos, por lo tanto estimó que es necesario exigir los derechos con toda la ciudadanía en general. (I)